Enviados por el Espíritu.

"El Caminante"


Encuentro Nº24: Enviados por el Espíritu.

Objetivo

            Renovar nuestra disponibilidad al Espíritu que nos envía. 

ÛDe ideas.

  ¿Qué conocen de San Pablo? Compartir entre todos.

  ¿Qué otros San Pablo conoces? 

Personalización.

·         Compartir de a dos la carta de Pablo.

·         ¿Qué es lo que me impacto? ¿Qué es lo que puedo hacer yo? 

&Encuentro con la Palabra.

Juan 20, 19-22.

+ El envío tiene lugar después del encuentro con el resucitado. Jesús se aparece a la comunidad de  los discípulos,  a quienes les da el don del Espíritu.

+ El Espíritu es el gran regalo que Dios hace a los jóvenes. Alienta sus vidas, fortalece sus trabajos, quita sus temores, los impulsa a ser activos y dinámicos en la tarea de transformar al mundo, en paz.

+ Hoy nos vuelve a decir a nosotros “Reciban el Espíritu Santo”.  No permanezcamos indiferentes al Padre que en Jesús nos vuelve a decir:  “Tú eres mi hijo, en quien tengo puesta mi predilección”  

  ¼Mi respuesta a la Palabra.

* Volvamos a leer el texto vamos a dar gracias a Dios por todo lo que hemos recibido en este año.  Es importante que el animador insista en lo importante que es hacer memoria de lo que hemos recibido y lo agradezcamos, es una forma de acrecentarlo. Sugerimos que cada uno en silencio haga memoria y escriba en un papel todas aquellas cosas por las que quiere agradecer. Una vez terminado nos reunimos, hacemos un canto, y cada uno deposita en un lugar o recipiente la hoja de la gratitud. Después el animador los exhortará a “Dar gratuitamente lo que han recibido gratuitamente”  


Hijitos míos:

Cuando me pidieron que les escriba estas líneas me puse a releer cada una de las cartas que les envié y que ustedes recopilaron en el Nuevo Testamento. No es mucho más de lo que allí les dije, lo que puedo hoy agregar. Sin embargo...

Qué historia es la mía ¿no? Se puede aprender de lo mejor que hice, de lo peor que hice, de lo máximo que no llegué a hacer y hasta de lo mínimo en que pude haber caído.

Vayamos por partes. Algunos de ustedes -según comentarios que me han llegado- me nombraron "el apóstol por excelencia". Bueno, es cierto que mi apostolado fue bastante amplio; caminé mucho y tuve la virtud de valerme de la cultura del lugar dónde estaba, para hacerles entender lo que venía anunciando.

Pero también tuve mis dolores de cabeza. Aunque no me quejo. Valió la pena, no me cabe la menor duda.

Pero también tuve mis dolores de cabeza. Aunque no me quejo. Valió la pena, no me cabe la menor duda.

  Sin embargo, yo que ustedes, centraría la atención en aquel momento que cambió mi vida. Yo perseguía y mataba cristianos con absoluto fervor, incluso para mis adentros pensaba que lo hacía para la gloria de Dios -cuántos, hoy, sieguen haciendo lo mismo-.

Hasta que un día, camino de Damasco, pasó lo que pasó. Aquella caída del caballo fue replanteo, ceguera, luz, conversión...

Y digo yo: Con una caída como la mía, o no tan fuerte o quizás más terrible, ustedes ¿ya se cayeron de su propio caballo?

Y si aún no se cayeron, ¿no les parece que es hora de preguntarse si hay alego que está fallando?

Les deseo que puedan usar su tiempo como Dios manda. Saludos. 

                                            Pablo.

P/S: Si se cayeron del caballo, den gracias a Dios. Después de la caída, serán capaces de cambiar el mundo. Seguirán de a pié, y aunque no lo crean, llegarán más lejos.

"El Caminante"


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Diseño de Página: Patricio Alvarez Daneri - Última modificación: 30 de Marzo de 2008 

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