ORIENTACIONES PARA LA PASTORAL DE ADOLESCENTES

LOS TIEMPOS NUEVOS

AREA DE  ADOLESCENTES DE LA JUNTA DIOCESANA DE CATEQUESIS


VI- CONCLUSIONES

28- En el marco del Jubileo...

 El Congreso de agentes de pastoral ha sido una hermosa posibilidad que nos regaló el Señor para crecer en nuestra vocación apostólica en comunión con nuestra Iglesia Particular y, desde ella, con la Iglesia Universal. A través de esta experiencia hemos querido plantearnos el tema de la evangelización de los adolescentes y jóvenes en el marco del Jubileo de la Encarnación del Hijo de Dios. Los destinatarios de este primer acercamiento son los agentes pastorales, con quienes pretendemos reflexionar juntos, con la ayuda del Espíritu, para que al iniciar este nuevo milenio de la era cristiana, nuestras comunidades juveniles se vean reavivadas en el amor por el anuncio gozoso de Jesucristo. Por esta razón les ofrecemos estas reflexiones a modo de conclusión, a fin de que puedan servir como orientación  común para nuestro trabajo. Estamos seguros de que el Espíritu Santo ha de suscitar a partir de ellas fecundas iniciativas que permitan enriquecer la tarea catequística. Al comenzar este ideario les planteamos la necesidad de mirar la realidad de nuestro trabajo para asumir los desafíos, purificar los errores y plenificar los dones y carismas.[1] Desde allí queremos presentar  las conclusiones. 

29- ... debemos asumir...

  Que la Pastoral de adolescentes se constituya en objeto de nuestra solicitud pastoral, y que en ella, como en todos los campos, la evangelización sea un asunto relevante. Para ello deberemos asumir la actitud del discípulo, que se deja encontrar y llamar por el Señor Jesús para un proyecto nuevo, transformador, vital; la actitud de escucha, tanto hacia Dios como hacia el prójimo, para discernir cuáles son los caminos de Dios; la actitud del orante, de encuentro profundo con el maestro; la actitud de servicio, que nos lleva a hacernos disponibles a la obra del Espíritu en la construcción de la civilización del amor.[2] En otras palabras: necesitamos desde el encuentro con Cristo convertirnos personal, comunitaria y pastoralmente

30- ... purificar...

  Ante todo, nuestra praxis pastoral, de manera que podamos superar la tentación del metodologismo, que es aquella que nos lleva a recurrir a la sobreabundante oferta de métodos pastorales cuando  no sabemos cómo resolver las crisis o dificultades que se presentan. Es importante recordar aquí que: “el núcleo vital de la nueva evangelización ha de ser el anuncio claro e inequívoco de la persona de Jesucristo.” [3]  En este sentido, una proclamación activa del kerygma es el punto clave para llevar a un profundo encuentro con él. [4] La situación exige que  la acción apostólica con  los jóvenes sea de índole humanizadora y misionera.[5]  Una segunda tentación que se presenta es la improvisación, es decir, la de hacer lo que se siente, lo que surge en el momento. Si pretendemos desarrollar eficazmente el apostolado, es fundamental asumir la pedagogía de Jesús, “la cual ha de ser normativa para todos en la evangelización.” [6]  Por último, es necesario rechazar  una tercera tentación: el aislamiento pastoral. El trabajo con adolescentes es arduo de por sí y, cuando se realiza contando con las solas fuerzas y al margen de la comunión con las demás comunidades, lo es doblemente. La tentación del aislamiento comienza cuando creemos que hemos agotado el trabajo pastoral, (“nada se hace como aquí”) o, lo que es mas grave, cuando creemos que ya no podemos aprender más. El encuentro con Jesucristo vivo nos lleva a la conversión y ésta nos introduce en la comunión del amor, “la comunión se funda en la relación con la Santa Trinidad, que es su fuente, su inspiración  y su fuerza.” [7]  

31- ... y plenificar...

  ¡Cuántos dones  y cuántas personas ha puesto la providencia en  nuestro camino apostólico! Sueños, anhelos y proyectos que surgen de la situación actual requieren de parte nuestra: capacidad, grandeza y compromiso. Capacidad para discernir, para reconocer en los signos de los tiempos las semillas de verdad que aguardan madurar en Cristo. Grandeza, para aceptar los errores, reconocer las propias limitaciones y dirigir una vez más nuestra mirada hacia aquel que es la verdad: Jesucristo. Finalmente, compromiso con el Redentor del mundo que ha querido asociarnos a su designio salvífico confiándonos el ministerio de la salvación “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos...”(Mt. 28,19); y compromiso con el hombre (joven) de nuestro tiempo, pues: “La Iglesia no puede abandonar al hombre, cuya suerte, es decir, la elección, la llamada, el nacimiento y la muerte, la salvación o la perdición están tan estrecha e indisolublemente unidas a Cristo.” [8]  

32- ...para recorrer junto a los jóvenes, en  la Iglesia, el camino de Jesús.

   Como animadores de la Pastoral de Adolescentes queremos invitarlos a que nuestras acciones pastorales  estén orientadas a invitar a recorrer a los jóvenes un itinerario espiritual que los lleve a conocer a Jesucristo, llegar a ser contados entre los hijos del Reino de Dios Padre y a caminar en el Espíritu en la vida diaria. [9] ¿Cómo?... Asumiendo el camino y el espíritu de las Bienaventuranzas. 

Ellas “dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad, expresan la vocación de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su resurrección; iluminan las actitudes características de la vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos”  [10] 

Finalmente no debe quedar fuera  la dimensión vocacional  y misionera que toda pastoral debe llevar: 

“La Iglesia particular está en estado de vocación porque se identifica con todas las vocaciones de que está constituida. En  ella los fieles reciben  la llamada universal al sacerdocio común y a  la santidad. En ella surgen, por don del Espíritu los llamamientos especiales a los ministerios ordenados, a la consagración religiosa y secular, a la vida misionera” [11] 

33-  Al presentar este ideario pastoral, hemos querido realizar  una contribución, en fidelidad a Dios y a la Iglesia, para todos aquellos que trabajan con adolescentes y jóvenes. A ellos, sacerdotes, religiosos y religiosas, consagrados, laicos jóvenes y adultos, nuestro agradecimiento en el Señor. A todos los invitamos a orar para que este camino que ahora iniciamos sea coronado por la fuerza que procede de lo alto y sea fecundo. Que María, Madre de la Iglesia, nos cuide, acompañe y fortalezca en la tarea apostólica. 

San José de Gualeguaychú, junio de 2001, año de la esperanza.


[1] Cf. nº 2.

[2] Cf. JEP 117.

[3] IA 66.

[4] Cf. CELAM. Plan Global, 1999-2003” 79.

[5] DCG 185.

[6] IA 67.

[7] CELAM. Plan Global, 1999-2003” 103.

[8] RH 14.

[9] Conferencia Episcopal Chilena. “Tras las Huellas de Jesús” Orientaciones para una pastoral juvenil orgánica”, 108.

[10] Catecismo 1717.

[11] Pastoral de las Vocaciones 15.

 

"El Caminante"


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