
Boletín de noticias de la Diócesis de Gualeguaychú
Lunes 29 de septiembre de 2014 Nº 111 comunionenred@gmail.com
Nuevo sacerdote en la diócesis.
Oración por la Asamblea Diocesana
Encuentro Diocesano del Movimiento de Parada de Familias
Documentos
Primavera con flores y jóvenes
Homilía de Mons. Lozano en la ordenación presbiteral de Luciano Lonardi
Carta por el Día de los Estudiantes 2014
Mensaje del Papa Francisco para al Jornada Mundial de las Misiones 2014
DESARROLLO DE NOTICIAS
Nuevo sacerdote en la diócesis.
El diácono Luciano Lonardi recibió la ordenación presbiteral de manos de Mons. Jorge Lozano en una celebración realizada frente a la parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro de Larroque.
La celebración, realizada en la noche del viernes 19 de septiembre, contó con la participación de un amplio número de sacerdotes del clero diocesano y de fieles que siguieron con atención cada momento de la Misa.
En su homilía, Mons. Lozano, habló sobre la tarea de ser pastor y la misión de apacentar el rebaño de Dios. "Para apacentar hay que saber auscultar el corazón humano. Hay que saber qué es lo que el corazón humano necesita". Y agregó que "la salvación que nos ofrece Jesucristo tiene una dimensión universal. Abarca todas las dimensiones de la existencia humana. Por eso hay que saber escuchar y mirar. Y escuchar más que hablar. Y mirar más que dar respuestas sin sentido. Estamos llamados a ser contemplativos del corazón humano y de los que acontece.Un obispo argentino decía hace muchos años que tenemos que tener un oído en el pueblo y otro en el Evangelio. Y de eso se trata, de saber auscultar el corazón humano, de saber percibir lo que necesitamos y aquellos dramas que claman por Dios y reclaman por parte de nosotros, sus ministros y servidores, estar cerca de nuestros hermanos para poder alcanzarles esta experiencia de un Dios que es amor y buen pastor".
Luego dijo que podemos preguntarle a Jesús "cuáles de tus ovejas tenemos que apacentar. Cuáles son tus ovejas. Y el Señor nos dice que todas. También en varias parábolas del Evangelio nos enseñó que su corazón de Buen Pastor tiene lugar para toda la humanidad, que nada queda fuera del amor salvífico de Dios y de la obra redentora de Jesucristo".
"Ovejas suyas para apacentar son todos estos hermanos pertenecientes a distintas comunidades de la diócesis. Podríamos decir que son aquellos que están permanentemente en nuestras comunidades celebrando la fe, dando testimonio de la fe, sirviendo en el amor a los hermanos, participando de la oración, de la vida de los sacramentos. Todas estas personas son las que el Señor te confía. Y cuando Él dice: “apacienta mis ovejas”, te las está presentando y mostrando".
"También tenemos que apacentar a los que en un tiempo estuvieron y después se fueron. Aquellos que, habiendo recibido el bautismo y los sacramentos en nuestras comunidades, no se han sentido tratados como hermanos. O como expresa la parábola de la semilla, las angustias y preocupaciones del mundo hicieron ahogar la semilla evangélica que hemos sembrado. Nos decía el Papa Benedicto XVI que la nueva evangelización se dirige particularmente a estas personas y hermanos que recibieron el bautismo y ahora no se sienten miembros de la Iglesia. O incluso a veces sienten que los tratamos mal o no los consideramos. Algunos se alejaron por preocupaciones y problemas del mundo, otros se alejaron por nuestro pecado, por nuestra incoherencia, por no seguir nosotros, sus ministros, los pasos de Jesús. O por haber sido tratados mal en alguna ocasión en alguna comunidad cristinas. También a ellos el Señor te pide que los apacientes. Nos pide que no nos contentemos con la ovejas que quedan en el redil sino que sepamos buscar a las que andan extraviadas y perdidas".
"Y también el Señor nos pide que busquemos a quienes nunca estuvieron pero están llamados a estar. Hermanos nuestros que no han escuchado el llamado de Jesús o que han oído hablar de Él como un personaje de la historia pasada pero sin vida. También a ellos, que están en nuestras ciudades, en nuestra patria y el mundo entero, el Señor nos llama a buscar para apacentar, para que pueda haber un solo rebaño y un solo pastor".
"Francisco nos habla de esta manera de mirar a las ovejas en su totalidad con la imagen tan significativa de las periferias. Buscar particularmente a los que se encuentran, dice él, en periferias geográficas, los que viven lejos. Entonces te pido que en las comunidades donde te toque ejercer el ministerio sacerdotal busques a quienes viven más lejos del centro parroquial. Periferias geográficas que tienen que ver también con otros lugares de la patria y con todo el mundo. Tu experiencia de trabajo pastoral en la Infancias y Adolescencia Misionera te hace percibir con claridad que la misión de la Iglesia es toda la humanidad. Que no se restringe ni a una comunidad, capillas, parroquia o diócesis, sino que estamos llamados a abarcar en nuestro ministerio a todo el mundo".
"Apacienta mis ovejas es entonces, también, estar con la preocupación por la misión ad gentes y, por qué no, si sentís que Dios te llama para eso, también seguir sus pasos en estas periferias geográficas".
El próximo lunes 13 de Octubre se realizará en Basavilbaso la Asamblea Diocesana. La misma comenzará a las 9:00 hs con la recepción y acreditación y concluirá con la celebración de la Eucaristía en torno a las 16.45 hs.
La Asamblea es un ámbito de participación de toda la comunidad diocesana, representada por delegaciones de cada parroquia, instituciones y movimientos que trabajan en la Iglesia. Cada dos años se hace un proceso de evaluación del trabajo pastoral en función a los objetivos que se van fijando. La primera Asamblea se realizó en 2010, después de un año de preparación por medio del método ver, juzgar y actuar. Allí se fijó como objetivo general "fomentar la espiritualidad de comunión para fortalecer nuestra misión" que a su vez fue concretizado en otros tres objetivos específicos y diferentes líneas de acción propuestas para el siguiente bienio.
En 2012 se realizó la segunda Asamblea con el fin de evaluar camino recorrido y animar a las comunidades a retomar el impulso de los objetivos propuestos.
La Asamblea 2014 comenzó su preparación a inicios del corriente año con diversas presentaciones de Mons. Lozano en torno a la Exhortación Apostólica "La alegría del Evangelio", del Papa Francisco. Luego, las comunidades realizaron sus asambleas parroquiales o reuniones de consejos pastorales ampliados para evaluar el estado de las mismas en relación a la misión y sugerir acciones específicas. Las conclusiones fueron consideradas zonalmente y luego por el Consejos Diocesano de Pastoral para la organización del encuentro del 13 de octubre.
Al igual que en las otras Asambleas están invitados a participar un mínimo de 12 y máximo de 25 personas de cada Parroquia (en ese número no se incluye sacerdotes, consagradas, seminaristas). El almuerzo será a la canasta y habrá también servicio de cantina.
Oración por la Asamblea Diocesana
Mons. Jorge Lozano y el Consejo de Pastoral Diocesano invitan a todas las comunidades de la diócesis a rezar por la próxima Asamblea Dicesana que se realizará el Basavilbaso el próximo 13 de octubre. Se propone para ello la siguiente oración:
ORACION POR LA ASAMBLEA
DIOCESANA.
Te damos gracias Padre Bueno
porque desde el Bautismo todos somos hijos tuyos,
todos somos miembros de tu familia que es la Iglesia.
Te pedimos por este tiempo de Gracia que es la Asamblea Diocesana,
queremos que renueves en nuestros corazones
el ardor de discípulos misioneros de tu Hijo Jesucristo,
que está vivo y camina junto a nosotros.
Reconocemos con gratitud tus dones
que nos fortalecen en la alegría de la fe.
Queremos convertirnos de las debilidades que descubrimos
y que ocultan tu presencia.
Ayúdanos a percibir con amor los anhelos y las preocupaciones
que palpitan en todos los que formamos esta sociedad.
Queremos descubrir la presencia de tu Hijo
y servirlo en los pobres, los enfermos, los presos
y todos los que sufren.
Queremos comprometernos en la construcción de la Patria
en Justicia y Solidaridad.
Infunde en nosotros la fuerza del Espíritu Santo
para que nos transforme y nos guíe,
haciéndonos crecer en comunión y misión
y seamos uno para que el mundo crea.
Nos confiamos al cuidado amoroso
de Nuestra Señora del Rosario y de San José
para ser servidores dóciles de tu Palabra. Amén
El Equipo Diocesano de Animación Misionera de la Diócesis de Gualeguaychú invita a celebrar el mes de las misiones con distintas propuestas y actividades.
Los días 11 y 12 de octubre habrá un encuentro de Animadores de la Infancia y adolescencia Misionera en Ibicuy. En el marco del mismo se va a presentar el cantautor y catequista rosarino Pablo Martínez, con un recital abierto a todo público en la noche del sábado 11.
Ese fin de semana se celebra en Argentina la Jornada Mundial de las Misiones. Se realizará en todas las parroquias la tradicional colecta destinada a promover la evangelización en todo el mundo y ayudar a las poblaciones más necesitadas. Este año se ha elegido como lema: “Por una Iglesia solidaria y misionera”. Desde OMP se recuerda que Eel ser caritativos nos identifica con la labor del Redentor y el ser misioneros va unido a ser solidarios.No podemos separar una cosa de otra. El misionero se entrega, se da, distribuye sus talentos, sus bienes, nada se guarda para sí. La Iglesia, Esposa de Cristo y Madre nuestra, necesita de misioneros capaces de compadecerse de la necesidad de los hermanos; de los pobres y afligidos, y que también piense en otros misioneros que llevan, con los medios que tienen, el mensaje de salvación.
El 13 de octubre la diócesis se unirá a la Cadena del Rosario Misionero. Como se hce anualmente, en este mes de las misiones, se pide la intercesión de la Virgen María por nuestra misión y la del mundo entero. "Queremos seguir comprometidos como Iglesia misionera a acompañar la Colecta por las misiones de manera material, sin dejar de lado la ayuda espiritual." Quienes quieran sumarse rezando individualmente desde sus casas o en comunidad lo pueden hacer enviando su nombre y el horarios que asumen (media hora) a: ompgualeguaychu@gmail.com
El mismo 13 de octubre, durante la Asamblea Diocesana, se presentará una imagen réplica de María, Reina de las Misiones, que estará a disposición de las comunidades que deseen llevarla como imagen peregrina y misionera en distintos momentos del año.
Los días 25 y 26 de octubre se realizará en Gualeguaychú una propuesta formativa en dos niveles. Por un lado el sábado 26 habrá un taller de profundización para grupos misioneros y misioneros en general que ya hayan participado de una instancia formativa previa. Y durante todo el fin de semana se realizará un taller de formación inicial. Ambas propuestas tendrán lugar en la Escuela de Horticultura. El costo de inscripción es de $ 150 para el taller de iniciación y de $ 50 para el de profundización. Por más información pueden dirigirse a: milton03_15@hotmail.com
Encuentro Diocesano del Movimiento de Parada de Familias
El próximo 9 de noviembre el Movimiento de Parada de Familias realizará su 4° Encuentro Diocesano en la localidad de Mansilla. El mismo comenzará a las 10.00 hs. , habrá una Misa presidida por Mons. Lozano alrededor del mediodía, el almuerzo a la canasta y por la tarde reflexiones en grupos. Se tiene previsto que el encuentro finalizará alrededor de las 18:00hs .
Los organizadores invitan a participar a todas las familias paradistas para reunirse "en la Fe de nuestro Señor Jesucristo y agradecer por este año que culminamos con nuevas familias que se integran al movimiento, y pedir por que de comienzo a que otras se reúnan en torno a la casa del Señor".
La Junta Diocesana de Catequesis informa que durante el mes de octubre se realizarán una serie de talleres con el tema "El sacramento de la Reconciliación". Durante el año se ha abordado en diversas ocasiones el tema de la misa con participación de niños y, en esta última etapa del año, se profundizará sobre el Sacramento de la Reconciliación en sus aspectos teológicos, litúrgicos y catequísticos. La invitación está dirigida a todos los catequistas, tanto de niños como de adultos, para ayudar a renovar la vivencia de dicho sacramento.
El taller será guiado por el padre José María Aguilar y tendrá lugar en los siguientes días y ciudades:
- Martes 7 de Octubre: en el salón Juan Pablo II de Concepción del Uruguay, desde las 17.30 hasta las 19.30hs.
- Martes 21 de Octubre: Salón del Colegio Cristo Rey de Basavilbaso de 17:30 a 19:30hs
- Martes 28 de Octubre: Salón de la Parroquia San José, en Gualeguay, de 17:30 a 19:30hs
- Martes 4 de Noviembre: en el salón de la Parroquia Ntra. Sra. de Luján de Gualeguaychú, desde las 17:30h hasta las 19:30h.
Documentos
Columna de Mons. Jorge Lozano del domingo 14 de septiembre de 2014
A veces decimos que hay que parar la pelota, o bajar un cambio. El ritmo de vida que llevamos, por momentos muy intenso, nos puede jugar en contra. De pronto nos podemos encontrar haciendo cosas sin mucho sentido o arrastrando cargas que no nos dejan avanzar con más agilidad. Me viene el recuerdo de ocasiones en que me tocó caminar en el barro y a lo lento de la marcha sumar el peso de las zapatillas y el pantalón. Se hace más costoso andar cuando se lleva carga de más.
Esta semana que pasó estuvimos en Retiro Espiritual con los sacerdotes de la Diócesis en la Abadía del Niño Dios, en la ciudad de Victoria. Un tiempo de oración y descanso en el amor de Dios. Escuché decir a alguien que es como “cargar pilas”. Pero es más que eso. Es renovar el amor, la vocación, la alegría de la fe y la esperanza.
En la vida nos hace falta cada tanto revisar y corregir rumbos. Tal vez apenas un poco, a quizás algo más significativo. Todos necesitamos conversión; cambiar aquellas cosas que en mi vida no reflejan los sentimientos y gestos de Jesús.
San Agustín lo decía de modo hermoso en una predicación: “Preséntame un corazón amante y comprenderá lo que digo. Preséntame un corazón inflamado en deseos, un corazón hambriento, un corazón que, sintiéndose solo y desterrado en este mundo, esté sediento y suspire por las fuentes de la patria eterna, preséntame un tal corazón y asentirá en lo que digo. Si, por el contrario, hablo a un corazón frío, éste nada sabe, nada comprende de lo que estoy diciendo”.
Me hacía acordar a lo dicho por Benedicto XVI: “La Iglesia crece no por proselitismo, sino por atracción”. Los sacerdotes y consagrados a Dios, y todos los cristianos, estamos llamados a vivir de tal manera que se note que llevamos a un Dios bueno en el corazón. Mostramos el camino más por lo que somos que por lo que hacemos, y más por lo que hacemos que por lo que decimos. La belleza de la vida humilde y generosa es lo que llega como mensaje al corazón de los hermanos.
Los seres humanos estamos en búsqueda de plenitud. Anhelamos la felicidad permanente. Rezamos con el Salmo:
“Los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz”. (Salmo 25, 8-10)
Estar de retiro es dedicarse a pasar tiempo de la vida con el amigo que nos renueva la confianza que nos tiene, y por eso nos vuelve a llamar y enviar. Una poesía dice que “lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado” (José Luis Bernárdez). Y es así.
Queremos estar delante de Dios con los rostros de los hermanos, y ante los hermanos con el rostro de Dios. Presentar la vida como viene, con sus heridas y victorias, con sus luces y sombras. Mostrar la presencia de Dios fiel a su promesa y su ternura por cada uno de nosotros.
Te recuerdo también que este fin de semana se está realizando la colecta “Más X Menos”: “Gracias por tu ayuda”.
Primavera con flores y jóvenes
Columna de Mons. Jorge Lozano del domingo 21 de septiembre de 2014
En muchas plazas y parques del país están brotando los árboles y las flores. Como en una muestra de amistad con la vida que surge en el reino vegetal, los jóvenes en este día expresan en esos mismos lugares también su alegría en grupos de amigos que cantan, juegan, hacen fiesta.
Están en una etapa en la cual perciben la belleza de la vida de hoy y de mañana, y se reconocen como peregrinos hacia una plenitud mayor.
Buena parte de ellos son estudiantes, otros no. Para los que asisten a establecimientos educativos (secundarios, terciarios, universitarios...) es necesario alentarlos a aprovechar esta oportunidad. Ser estudiante es más que ir a clase. La sociedad, los adultos, debemos incentivarlos en la búsqueda de la verdad, la investigación, la cultura del esfuerzo como camino para alcanzar logros vitales. Dejarlos postrados en la comodidad y la apatía sólo logrará esclavizarlos más temprano que tarde.
Para quienes no son estudiantes debemos alentarles en la capacitación laboral, el trabajo. Algunos son mamás y papás a edades tempranas y tenemos que acompañarlos en esta realidad.
Hay un pasaje del Evangelio de San Lucas (Lc 7, 32) en el cual Jesús recoge la situación de los jóvenes sentados en la plaza, quejosos y tristes por no haber sido tenidos en cuenta. Son como los “NiNi” de aquel tiempo. Hoy también hay jóvenes sin juventud, sin pasión, sin proyectos de vida, sin sentido de la misma.
Por más que estén sentados en las plazas o en las esquinas sin hacer nada, debemos escuchar el grito de los jóvenes. El clamor por una vida digna.
En una carta que escribí a los estudiantes les decía deben cuidarse de dos riesgos que ensombrecen sus horizontes: la “anestesia” y la “amnesia”.
La “anestesia” corre el riesgo de ocultar momentáneamente la sensación del dolor, pero no soluciona las causas. Los empuja a la ilusión de fantasías inexistentes. Evadirse por un rato de la realidad no logra modificarla. Una canción de rock lo grafica de este modo: “La noche que rompe la capa vendiendo ilusiones /dejándote retazos de suelos por los rincones/ (...) Curaste todas tus heridas con agua podrida…” (“Ángel de los perdedores”, Los Redondos).
La “amnesia” es olvidar el pasado, desentenderse del origen. La vida es un regalo de Dios, mi vida y la vida de los demás. Estamos llamados a construir juntos la sociedad en justicia y solidaridad. Esta amnesia del origen nos lleva también a desentendernos del presente y olvidar el futuro, nuestra vocación.
Pero la amnesia no sólo es riesgo para los jóvenes. También lo es para la sociedad que olvida y posterga. Todos corremos el peligro del individualismo y de caer en lo que el Papa Francisco llama la “globalización de la indiferencia”. Estigmatizamos a los jóvenes por su modo de vestir, su lugar de vivienda, su modo de hablar, su música.
Muchos son los jóvenes que se levantan temprano, van a estudiar o trabajar, participan de grupos misioneros, son catequistas o voluntarios en diversos servicios solidarios, militan en organizaciones sociales o políticas. Esta juventud, laburante y estudiante, por lo general no es “noticia” que llame la atención.
Pero nos duele reconocer que también hay muchos jóvenes que, parados en otra parte de la misma historia, cotidianamente ponen en riesgo la propia vida y la de los demás, como jugando a la “ruleta rusa” hasta que se produce la muerte, propia o de otros.
Los jóvenes se merecen lo mejor de la sociedad. La sociedad se merece también lo mejor de ellos, de su capacidad creativa, de sus energías para el cambio, de sus interpelaciones provocadoras, de su mirada crítica ante formas de pensamiento o estructuras que no los comprenden o no los incluyen. Los jóvenes tienen ese ojo sensible para detectar “caretas”.
Sepamos escuchar el clamor por una vida digna, por sueños de solidaridad, de un mundo de paz.
Columna de Mons. Jorge Lozano del domingo 28 de semptiembre de 2014
El lunes pasado a las 17:00 hs arribé al aeropuerto de la ciudad de Salta. Allí me esperaba Andrés, quien nos llevaría a la ciudad de Embarcación, unos 300 km al Norte, acercándonos al Chaco Salteño. Allí nos encontramos con quienes compartiríamos una misión particular.
El grupo estaba formado por unos 40 miembros de diversa procedencia. Conformamos una “mesa de diálogo ante conflictos de tierra” que comenzó a trabajar a principios de 2013. Durante el 2012 se habían dado situaciones de violencia debido a la expulsión de algunas comunidades aborígenes de tierras que ocuparon y trabajaron durante varias décadas.
Algunos de esos episodios fueron reflejados en diversos medios periodísticos: irrupción de topadoras que arrasaban con alambrados, casillas, bosque... Varios campesinos e indígenas fueron brutalmente golpeados y se llegó a provocar la muerte de quienes reclamaban en algunas Provincias del país.
La Secretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación nos convocó como Pastoral Social a colaborar y acompañar el camino de esta mesa. De ella participan representantes de organizaciones de campesinos, de indígenas, de empresarios rurales, de productores... y miembros de Justicia y Paz y de la Pastoral Social.
Volvamos a la misión. Visitamos diversas experiencias de trabajo de la tierra y conversamos con representantes de organizaciones locales de campesinos e indígenas, varios caciques.
Las experiencias compartidas fueron conmovedoras y muy buenas.
Los reclamos no consistieron en pedidos de comida o planes sociales. Nos pidieron ayuda para mejorar condiciones de trabajo: asistencia técnica para optimizar producción y venta de cabras, ovejas y otros animales.
Uno de los reclamos que vienen haciendo hace mucho tiempo es la implementación del relevamiento de las comunidades indígenas para lograr de una buena vez el título de propiedad que les permita trabajar con tranquilidad, y evitar los atropellos que padecen quienes son desplazados, o sufren presiones morales o psicológicas.
Sigue habiendo violencia en el trato, y uso de la fuerza patotera imponiendo la ley del más fuerte.
Otra de las necesidades imperiosas es el acceso al agua. Cuando en un territorio comunitario logran instalar una bomba de agua, les cambia la vida, mejoran las condiciones de salud, aumentan la producción de animales...
Visitamos también familias que viven en condiciones de gran indigencia y fragilidad. Están expuestos a enfermedades vinculadas a la pobreza: Chagas, tuberculosis, parásitos... La vulnerabilidad se respira en el aire. Como contrapartida hay espíritu solidario, organización comunitaria, amor a la tierra y los antepasados, a la propia cultura y a la familia.
Me llamó la atención que un joven wichi planteaba la necesidad de estudiar enfermería para comprender mejor ─en su propia lengua─ los síntomas de enfermedades que a veces cuesta explicar a profesionales de la salud que sólo saben español.
Por lo general viven con angustia y enojo la proliferación de la tala del bosque nativo. Algunas expresiones textuales que usaban para decirlo: “el desmonte es una peste”, “estamos cansados de reuniones y no pasa nada”, “nadie viene por aquí”, “pasan de largo”, “no importamos a nadie”...
Es mucho lo que se hace, pero no es suficiente. Se sienten desprotegidos desde hace tiempo ante intereses económicos y desintereses políticos.
Otro joven de unos 25 años nos compartió su deseo y compromiso de terminar la primaria y comenzar la secundaria. Para eso viaja en moto todos los días 20 km de ida y otros tantos de regreso.
Por la noche nos reunimos en el Salón Municipal de Morillo con representantes de organizaciones de indígenas y otras de criollos. Los planteos iban en la misma línea.
Historias de familias de nuestra patria. El día se nos hizo largo en horas, kilómetros, experiencias. Terminamos pasada la medianoche. El miércoles nos levantamos bien temprano y regresamos a la ciudad de Salta para el acto de cierre. Participaron autoridades nacionales, provinciales y municipales. La evaluación fue muy positiva.
Ya en el aeropuerto de Salta, nos encontramos con el Doctor Abel Albino, fundador de CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil), que trabaja incondicionalmente por erradicar la desnutrición infantil. Él también había viajado por otra actividad y estaba de regreso, nos comentó de varios casos que ellos atienden en los centros que tienen en todo el país. Testimonio de un hombre que vive apasionadamente su vocación de servicio a los niños postergados.
A las 17:20 parte el vuelo. Una misión que no termina.
Quiero saludar a la comunidad judía con un shaná tová y un abrazo a nuestros hermanos mayores que están recibiendo el año nuevo 5775 desde la primera estrella del 24 de septiembre.
Homilía de Mons. Lozano en la ordenación presbiteral de Luciano Lonardi
Misa celebrada en la parroquia Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro de Larroque (E.R.) el 19 de septiembre de 2014
Felicidades Luciano. Felicidades también para todos nosotros como Iglesia diocesana. La escena evangélica que escuchábamos recién nos relata el último de los encuentros de Jesús resucitado con sus discípulos que nos narra el Evangelio de san Juan. Y es en una mañana, después de haber estado muy de madrugada sentados a orilla del lago con cierta nostalgia del maestro y sin tener todavía una experiencia clara de la Pascua. Entre ellos estaba, por un lado, el recuerdo vivo de la pasión y muertes de Jesús, de la traición, del abandono, del sufrimiento del Maestro. Estaba también el recuerdo de lo que poquitos días antes había sido la aparición de Jesús en medio de ellos estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban, por miedo a los judíos, nos había dicho el mismo evangelista san Juan. Y es en este contexto entre tristeza y todavía no acabar de creer que Jesús se apareció nuevamente cuando ellos estaban pescando y provocó una pesca milagrosa. Y allí habían reconocido a Jesús que los estaba esperando en la playa con un pescadito a las brasas y algo de pan.
Y después de haber comido y conversado un rato, Jesús se lo llevó aparte a Pedro y le preguntó lo que escuchábamos recién en el Evangelio. Lo interrogó acerca del amor. Y a cada una de las respuestas de Pedro, el pedido de Jesús fue: “apacienta mis ovejas”.
Apacentar, que en la tradición del pueblo de Israel y en los pasajes evangélicos, es lograr que el rebaño tenga bebida y comida. Y en la simbología que esto tiene, como cantábamos en el salmo, es lograr que el rebaño pueda vivir en paz, en alegría, en esta promesa universal en la montaña santa.
Nosotros somos aquellos a quienes hoy sigue llamando Jesús y nos vuelve a decir lo mismo: apacienta. Vos lo querés a Jesús, escuchaste su voz, escuchaste que te llamó. Y como respuesta a esta iniciativa de Dios le dijiste que sí. Le dijiste que querés seguirlo. Y él te pide hoy que apacientes, como gesto y prueba de este amor que decís tener por Él.
Y para apacentar hay que saber auscultar el corazón humano. Hay que saber qué es lo que el corazón humano necesita. Cuáles son estas bebidas y estos alimentos para el espíritu, para el afecto, para la vida de familia, para el trabajo, para todo lo que tiene que ver con la persona humana. La salvación que nos ofrece Jesucristo tiene una dimensión universal. Abarca todas las dimensiones de la existencia humana. Por eso hay que saber escuchar y mirar. Y escuchar más que hablar. Y mirar más que dar respuestas sin sentido. Estamos llamados a ser contemplativos del corazón humano y de los que acontece. Un obispos argentino decía hace muchos años que tenemos que tener un oído en el pueblo y otro en el Evangelio. Y de eso se trata, de saber auscultar el corazón humano, de saber percibir lo que necesitamos y aquellos dramas que claman por Dios y reclaman por parte de nosotros, sus ministros y servidores, estar cerca de nuestros hermanos para poder alcanzarles esta experiencia de un Dios que es amor y buen pastor. Apacienta a mis ovejas.
Y Pedro le podría haber preguntado a Jesús, y le podemos preguntar nosotros, a cuáles de tus ovejas tenemos que apacentar. Cuáles son tus ovejas. Y el Señor nos dice que todas. También en varias parábolas del Evangelio nos enseñó que su corazón de Buen Pastor tiene lugar para toda la humanidad, que nada queda fuera del amor salvífico de Dios y de la obra redentora de Jesucristo.
Ovejas suyas para apacentar son todos estos hermanos pertenecientes a distintas comunidades de la diócesis. Podríamos decir que son aquellos que están permanentemente en nuestras comunidades celebrando la fe, dando testimonio de la fe, sirviendo en el amor a los hermanos, participando de la oración, de la vida de los sacramentos. Todas estas personas son las que el Señor te confía. Y cuando Él dice: “apacienta mis ovejas”, te las está presentando y mostrando.
También tenemos que apacentar a los que en un tiempo estuvieron y después se fueron. Aquellos que, habiendo recibido el bautismo y los sacramentos en nuestras comunidades, no se han sentido tratados como hermanos. O como expresa la parábola de la semilla, las angustias y preocupaciones del mundo hicieron ahogar la semilla evangélica que hemos sembrado. Nos decía el Papa Benedicto XVI que la nueva evangelización se dirige particularmente a estas personas y hermanos que recibieron el bautismo y ahora no se sienten miembros de la Iglesia. O incluso a veces sienten que los tratamos mal o no los consideramos. Algunos se alejaron por preocupaciones y problemas del mundo, otros se alejaron por nuestro pecado, por nuestra incoherencia, por no seguir nosotros, sus ministros, los pasos de Jesús. O por haber sido tratados mal en alguna ocasión en alguna comunidad cristinas. También a ellos el Señor te pide que los apacientes. Nos pide que no nos contentemos con la ovejas que quedan en el redil sino que sepamos buscar a las que andan extraviadas y perdidas.
Y también el Señor nos pide que busquemos a quienes nunca estuvieron pero están llamados a estar. Hermanos nuestros que no han escuchado el llamado de Jesús o que han oído hablar de Él como un personaje de la historia pasada pero sin vida. También a ellos, que están en nuestras ciudades, en nuestra patria y el mundo entero, el Señor nos llama a buscar para apacentar, para que pueda haber un solo rebaño y un solo pastor.
Francisco nos habla de esta manera de mirar a las ovejas en su totalidad con la imagen tan significativa de las periferias. Buscar particularmente a los que se encuentran, dice él, en periferias geográficas, los que viven lejos. Entonces te pido que en las comunidades donde te toque ejercer el ministerio sacerdotal busques a quienes viven más lejos del centro parroquial. Periferias geográficas que tienen que ver también con otros lugares de la patria y con todo el mundo. Tu experiencia de trabajo pastoral en la Infancias y Adolescencia Misionera te hace percibir con claridad que la misión de la Iglesia es toda la humanidad. Que no se restringe ni a una comunidad, capillas, parroquia o diócesis, sino que estamos llamados a abarcar en nuestro ministerio a todo el mundo.
Apacienta mis ovejas es entonces, también, estar con la preocupación por la misión ad gentes y, por qué no, si sentís que Dios te llama para eso, también seguir sus pasos en estas periferias geográficas.
Periferias que son también existenciales, nos dice Francisco, y que tiene que ver con los que están atravesados por el dolor, el sufrimiento. Y los que viven de alguna manera también en esta experiencia de no sentirse abarcados por el corazón de Dios. Es nuestra misión estar cerca de estas situaciones también.
Y por último Francisco nos habla de las periferias en el sentido de los ámbitos socioculturales: Aquellos lugares en los que hace falta anunciar el Evangelio. Las universidades, la educación, la vida social y política. Todos los ámbitos de organización humana que sirven o no para la cultura del encuentro y la amistad social. Tu corazón de pastor tiene que estar abierto a estas periferias y a todas las ovejas que el Señor te va mostrando.
Y esto lo hacés no como un superhéroe ni como alguien solitario sino como parte de un presbiterio. Un presbiterio que peregrina en una diócesis. Somos todos nosotros responsables solidariamente de la evangelización de todas las ovejas que circulan en este sur de la provincia de Entre Ríos. Dentro de un rato yo te voy a imponer las manos y también los presbíteros como un gesto de comunión y fraternidad sacramental que queda sellada para que puedas ejercer el ministerio en comunión con otros.
Y este apacentar las ovejas tiene que ver con el amor a Jesús. El origen de la pregunta es “¿Pedro, me amas?”. Luciano: ¿amas a Jesús?. Si lo amas, apacienta sus ovejas.
El apóstol Pedro en la primera carta que escuchábamos en la lectura nos dice que él, siendo presbítero con otros presbíteros, es testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de su gloria. Y nosotros estamos llamados también a ser testigos de estos sufrimientos de Jesús. Lo hacemos a través de la meditación de su Palabra, de los pasajes de su pasión, de la contemplación de estos misterios y también a partir de lo que es, como nos dice Francisco, tocar la carne de Cristo sufriente en el pueblo.
Una canción muy antigua decía: “la Pasión sucede hoy”. Y es así: la pasión sucede en la carne de nuestros hermanos más pobres. Ellos son carne sufriente de Cristo. Jesús en el Evangelio quiso identificarse con ellos y el Papa Francisco nos pide que en nuestra misión evangelizadora de manera particular los tengamos en cuenta.
Y esta carne sufriente de Cristo está en los enfermos, en los que son adictos, en los pobres, en los que están en la cárcel, en aquellos que son despreciados. Para poder ser testigos de los sufrimientos de Cristo, como nos decía la carta de Pedro, tenemos que estar cerca de nuestros hermanos que más sufren. Y para poder ser entonces partícipes en la gloria que el Señor tiene para manifestarnos.
Tocar a Cristo en la carne sufriente de los pobres, de los pecadores, hace crecer en nosotros un corazón misericordioso. Hace unos días veía un reportaje que le hacía a un cardenal europeo; y el periodista le preguntaba si a él no le parecía que el Papa Francisco hablaba mucho de la misericordia. Y este cardenal se sonrió y le dijo: “pero usted me está preguntando algo que tiene su misma respuesta, es como si me dijera que el Papa Francisco habla mucho de Jesucristo o del Evangelio”. Hablar de la misericordia es hablar del corazón del Antiguo y del Nuevo Testamento. Y nosotros estamos llamados a ser ministros de misericordia. Mediante el sacramento de la reconciliación, fundamentalmente, pero también a través de estos gestos de cercanía que son también de misericordia para con los hermanos que sufren.
Vas a presidir también la Eucaristía, sacramento de la unidad, en el que el Señor mismo se hace presente entre nosotros para alimentarnos con su Cuerpo y Sangre y para hacer el principio de la unidad cristiana. Viví entonces este momento como una puerta que se te abre a una camino de servicio y cercanía para con los hermanos. A un camino de felicidad para vos y para las comunidades que te toque servir.
Estamos celebrando esta ordenación delante de esta parroquia dedicada a Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro. La Virgen que te vio crecer en la fe, en el amor a Jesús y en este discernimiento vocacional, te acompaña y nos acompaña a todos en la vida de la Iglesia para que podamos también con nuestra vida, servicio, misericordia y ternura, transformar una sociedad apática e indiferente en una sociedad humana capaz de vivir la alegría de la fe y de dejarse iluminar por la alegría del Evangelio.
Que el Señor te bendiga y nos bendiga mucho a nosotros a través de tu ministerio sacerdotal.
Carta por el Día de los Estudiantes 2014
Queridos jóvenes
¡Feliz día del estudiante!
Con ocasión de esta celebración deseo llegar a ustedes con estas palabras de saludo y cariño.
En esta etapa de la juventud ustedes están llamados a gozar de la belleza de la vida, hoy y mañana. Es tiempo de sueños, anhelos, que logran plasmarse en proyecto de vida. Es la experiencia propia de quien se reconoce y se siente en camino.
En el Evangelio Jesús recoge el lamento de los jóvenes que están tristes y sentados en la plaza, quejosos de todo porque nadie los tiene en cuenta (Lc 7, 32). Los NINI de antes. Hoy también corremos el riesgo de una sociedad indiferente al clamor de los jóvenes.
Les pido por favor que aprovechen este tiempo en las aulas. Valoren la posibilidad de estudiar, que es más que ir al colegio. Dedíquense a investigar, buscar la verdad, leer, compartir tareas grupalmente. Alienten a sus compañeros más desmotivados a no abandonar los estudios.
Les cuento que veo dos riesgos que ensombrecen el horizonte juvenil, y que se me representa con dos imágenes: la “anestesia” y la “amnesia”.
A veces ante situaciones de angustia o dolor que a todos nos tocan enfrentar en la vida, se puede caer en la tentación de aceptar cosas que “anestesian” sin curar. Te quitan momentáneamente la sensación de dolor, pero no solucionan nada. Pienso en las diversas evasiones y adicciones que llevan a falsas ilusiones. Una canción de rock lo grafica de este modo: “La noche que rompe la capa vendiendo ilusiones, /dejándote retazos de suelos por los rincones/ (...) Curaste todas tus heridas con agua podrida” (“Ángel de los perdedores”, Los Redondos).
Y la “amnesia” es el olvido del pasado, de nuestro origen. La vida es un regalo de Dios. La vida mía y la vida de los demás. No se olviden que son hermanos. No se dejen vencer por el individualismo y egoísmo. Acordate que Jesús nunca nos abandona.
El Papa Francisco los quiere mucho y siempre ha tenido gestos de cercanía con los jóvenes. Él los alienta a vivir la alegría de la amistad con Jesús.
Les mando un abrazo grande, Dios los bendiga y la Virgen María los cubra de ternura.
+ Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú
Mensaje del Papa Francisco para al Jornada Mundial de las Misiones 2014
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la iglesia están llamados a participar, ya que la iglesia es misionera por naturaleza: la iglesia ha nacido “en salida”. La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las iglesias jóvenes en los territorios de misión. Se trata de una celebración de gracia y de alegría. De gracia, porque el Espíritu Santo, mandado por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos que son dóciles a su acción. De alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar al mundo, sostiene y acompaña nuestra obra misionera. Precisamente sobre la alegría de Jesús y de los discípulos misioneros quisiera ofrecer una imagen bíblica, que encontramos en el Evangelio de Lucas (cf.10,21-23).
1. El evangelista cuenta que el Señor envió a los setenta discípulos, de dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado, y a preparar a los hombres al encuentro con Jesús. Después de cumplir con esta misión de anuncio, los discípulos volvieron llenos de alegría: la alegría es un tema dominante de esta primera e inolvidable experiencia misionera. El Maestro Divino les dijo: «No estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. En aquella hora, Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra...” (…) Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis!”» (Lc 10,20-21.23).
Son tres las escenas que presenta san Lucas. Primero, Jesús habla a sus discípulos, y luego se vuelve hacia el Padre, y de nuevo comienza a hablar con ellos. De esta forma Jesús quiere hacer partícipes de su alegría a los discípulos, que es diferente y superior a la que ellos habían experimentado.
2. Los discípulos estaban llenos de alegría, entusiasmados con el poder de liberar de los demonios a las personas. Sin embargo, Jesús les advierte que no se alegren por el poder que se les ha dado, sino por el amor recibido: «porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10,20). A ellos se le ha concedido experimentar el amor de Dios, e incluso la posibilidad de compartirlo. Y esta experiencia de los discípulos es motivo de gozosa gratitud para el corazón de Jesús. Lucas entiende este júbilo en una perspectiva de comunión trinitaria: «Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo», dirigiéndose al Padre y glorificándolo. Este momento de profunda alegría brota del amor profundo de Jesús en cuanto Hijo hacia su Padre, Señor del cielo y de la tierra, el cual ha ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las ha revelado a los pequeños (cf. Lc 10,21). Dios ha escondido y ha revelado, y en esta oración de alabanza se destaca sobre todo el revelar. ¿Qué es lo que Dios ha revelado y ocultado? Los misterios de su Reino, el afirmarse del señorío divino en Jesús y la victoria sobre Satanás.
Dios ha escondido todo a aquellos que están demasiado llenos de sí mismos y pretenden saberlo ya todo. Están cegados por su propia presunción y no dejan espacio a Dios. Uno puede pensar fácilmente en algunos de los contemporáneos de Jesús, que Él mismo amonestó en varias ocasiones, pero se trata de un peligro que siempre ha existido, y que nos afecta también a nosotros. En cambio, los “pequeños” son los humildes, los sencillos, los pobres, los marginados, los sin voz, los que están cansados y oprimidos, a los que Jesús ha llamado “benditos”. Se puede pensar fácilmente en María, en José, en los pescadores de Galilea, y en los discípulos llamados a lo largo del camino, en el curso de su predicación.
3. «Sí, Padre, porque así te ha parecido bien» (Lc 10,21). Las palabras de Jesús deben entenderse con referencia a su júbilo interior, donde la benevolencia indica un plan salvífico y benevolente del Padre hacia los hombres. En el contexto de esta bondad divina Jesús se regocija, porque el Padre ha decidido amar a los hombres con el mismo amor que Él tiene para el Hijo. Además, Lucas nos recuerda el júbilo similar de María: «Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador » (Lc 1,47). Se trata de la Buena Noticia que conduce a la salvación. María, llevando en su vientre a Jesús, el Evangelizador por excelencia, encuentra a Isabel y cantando el Magnificat exulta de gozo en el Espíritu Santo. Jesús, al ver el éxito de la misión de sus discípulos y por tanto su alegría, se regocija en el Espíritu Santo y se dirige a su Padre en oración. En ambos casos, se trata de una alegría por la salvación que se realiza, porque el amor con el que el Padre ama al Hijo llega hasta nosotros, y por obra del Espíritu Santo, nos envuelve, nos hace entrar en la vida de la Trinidad.
El Padre es la fuente de la alegría. El Hijo es su manifestación, y el Espíritu Santo, el animador. Inmediatamente después de alabar al Padre, como dice el evangelista Mateo, Jesús nos invita: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (11,28-30). «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 1).
De este encuentro con Jesús, la Virgen María ha tenido una experiencia singular y se ha convertido en “causa nostrae laetitiae”. Y los discípulos a su vez han recibido la llamada a estar con Jesús y a ser enviados por Él para predicar el Evangelio (cf. Mc 3,14), y así se ven colmados de alegría. ¿Por qué no entramos también nosotros en este torrente de alegría?
4. «El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2). Por lo tanto, la humanidad tiene una gran necesidad de aprovechar la salvación que nos ha traído Cristo. Los discípulos son los que se dejan aferrar cada vez más por el amor de Jesús y marcar por el fuego de la pasión por el Reino de Dios, para ser portadores de la alegría del Evangelio. Todos los discípulos del Señor están llamados a cultivar la alegría de la evangelización. Los obispos, como principales responsables del anuncio, tienen la tarea de promover la unidad de la Iglesia local en el compromiso misionero, teniendo en cuenta que la alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en la preocupación de anunciarlo en los lugares más distantes, como en una salida constante hacia las periferias del propio territorio, donde hay más personas pobres que esperan.
En muchas regiones escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. A menudo esto se debe a que en las comunidades no hay un fervor apostólico contagioso, por lo que les falta entusiasmo y no despiertan ningún atractivo. La alegría del Evangelio nace del encuentro con Cristo y del compartir con los pobres. Por tanto, animo a las comunidades parroquiales, asociaciones y grupos a vivir una vida fraterna intensa, basada en el amor a Jesús y atenta a las necesidades de los más desfavorecidos. Donde hay alegría, fervor, deseo de llevar a Cristo a los demás, surgen las verdaderas vocaciones. Entre éstas no deben olvidarse las vocaciones laicales a la misión. Hace tiempo que se ha tomado conciencia de la identidad y de la misión de los fieles laicos en la Iglesia, así como del papel cada vez más importante que ellos están llamados a desempeñar en la difusión del Evangelio. Por esta razón, es importante proporcionarles la formación adecuada, con vistas a una acción apostólica eficaz.
5. «Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). La Jornada Mundial de las Misiones es también un momento para reavivar el deseo y el deber moral de la participación gozosa en la misión ad gentes. La contribución económica personal es el signo de una oblación de sí mismos, en primer lugar al Señor y luego a los hermanos, porque la propia ofrenda material se convierte en un instrumento de evangelización de la humanidad que se construye sobre el amor.
Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial de las Misiones mi pensamiento se dirige a todas las Iglesias locales. ¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización! Os invito a sumergiros en la alegría del Evangelio y a nutrir un amor que ilumine vuestra vocación y misión. Os exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha encendido los corazones de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera con alegría cuando está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica.
Dirigimos nuestra oración a María, modelo de evangelización humilde y alegre, para que la Iglesia sea el hogar de muchos, una madre para todos los pueblos y haga posible el nacimiento de un nuevo mundo.
Vaticano, 8 de junio de 2014, Solemnidad de Pentecostés
FRANCISCO
Visite nuestra página web en http://www.obispadogchu.org.ar
Para suscribir a una amigo envíenos su dirección electrónica especificando en el asunto "suscribir".
Para no recibir más este boletín envíenos un mail con su dirección especificando en el asunto "dar de baja".
Toda información publicada en este boletín puede ser reproducida.