
Boletín de noticias de la Diócesis de Gualeguaychú
Viernes 11 de noviembre de 2011 Nº 84 comunionenred@gmail.com
Ordenación sacerdotal del diácono Agustín Rojas
Mons. Lozano fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
Mons. Lozano fue designado para participar del Sínodo de Obispos.
Profesión perpetua de una religiosa en Victoria
Se lanzó un concurso para elegir un "Himno para el Seminario"
La Acción Católica celebrará su fiesta patronal
Mons. Mariano Fazio disertará en Gualeguaychú
Jornada de Evangelización y alabanza en Gualeguay
Se realizó una charla sobre "Aborto, aspectos médicos y jurídicos".
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DESARROLLO DE NOTICIAS
Ordenación sacerdotal del diácono Agustín Rojas
El próximo viernes 9 de diciembre será ordenado presbítero el diácono Agustín Rojas. La celebración, que será presidida por Mons. Jorge Lozano, se realizará en la parroquia Santa Teresita de Gualeguaychú a las 20.00 hs.
El futuro sacerdote, que tiene 25 años, finalizó su formación el año pasado en el Seminario María Madre de la Iglesia de Gualeguaychú y el 29 de julio de este año fue ordenado diácono en la Catedral San José. Actualmente ejerce su ministerio en la parroquia María Auxiliadora de Concepción del Uruguay.
Luego de la celebración religiosa se realizará un agasajo al nuevo sacerdote, a la canasta, en el patio de la escuela Sagrada Familia, contigua a la parroquia.
Mons. Lozano fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, fue elegido el martes 8 de noviembre, como el nuevo titular de la comisión episcopal de Pastoral Social, en reemplazo de Jorge Casaretto. Mons. Lozano ya era miembro de dicha comisión, que ahora presidirá, y que también quedó conformada por los obispos Jorge Casaretto, Jorge Lugones y Eduardo Martín.
La Pastoral Social es “la acción pastoral de la Iglesia para animar e iluminar la vida social en su aspecto económico, político y cultural con el mensaje del Evangelio, y más específicamente con la Doctrina Social, para testimoniar la caridad cristiana, formar la conciencia ciudadana de los cristianos y de los hombres abiertos al Evangelio, y así contribuir a realizar, en diálogo con todos, una sociedad justa y fraterna” (CEA, Para Profundizar la Pastoral Social, 88° Asamblea Plenaria. 11/11/04. "Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que, con la asistencia, la promoción humana234, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada. En el centro de esta acción está cada persona, que es acogida y servida con calidez cristiana. En esta actividad a favor de la vida de nuestros pueblos, la Iglesia católica apoya la colaboración mutua con otras comunidades cristianas".
Mons. Lozano fue designado para participar del Sínodo de Obispos.
El obispo de Gualeguaychú, Mons. Jorge Lozano, fue designado junto a otros dos obispos argentinos, para participar de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en el Vaticano del 7 al 28 de octubre de 2012, sobre el tema: "La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".
Lozano, junto a los obispos de Rafaela, Carlos Franzini, y de Neuquén, Virginio Bresaneli, fueron propuestos por sus pares de la Conferencia Episcopal y confirmados por la Santa Sede en las últimas semanas.
¿Qué es el Sínodo de Obispos?
El Sínodo de los Obispos es una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo.
Es una institución permanente de la Iglesia que fue creada por el Papa Pablo VI el 15 de septiembre de 1965 en respuesta a los deseos expresados durante el Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar.
Etimológicamente hablando la palabra “sínodo”, derivada de los términos griegos syn (que significa “juntos”) y hodos (que significa “camino”), expresa la idea de “caminar juntos”.
Aun cuando el Sínodo de los Obispos es una institución de carácter permanente, sus funciones y su concreta colaboración no tienen tal carácter. En otras palabras, el Sínodo de los Obispos se reúne y actúa solo cuando el Santo Padre considera necesario y oportuno consultar al episcopado, el cual durante un encuentro sinodal expresa su opinión “sobre argumentos de gran importancia y gravedad” (Pablo VI, Discurso a los Cardenales, 24 de junio de 1967). La finalidad de cada asamblea sinodal es vivir una experiencia de colegialidad entre el episcopado y el Santo Padre. A través de la aceptación del Santo Padre de las sugerencias o conclusiones de una determinada asamblea, el episcopado ejerce una actividad colegial.
En un Sínodo no participan todos los obispos del mundo, como en un Concilio, sino representantes elegidos de cada una de las Conferencias Episcopales Nacionales, diez religiosos que representan a los Institutos Religiosos Clericales, los Patriarcas, Arzobispos Mayores de rito oriental, Cardenales y otros miembros designados por el Santo Padre.
La Asamblea del Sínodo de los Obispos se desarrolla en Roma y finaliza con la clausura, que corresponde realizar al Papa. El fruto del trabajo del Sínodo de Obispos son sus actas. Muchas veces del Sínodo aparecen propuestas, consultas y sugerencias. Todas ellas se contienen en las Actas que se presentan al Papa para su consideración. Hasta el momento, después de casi todas las Asambleas del Sínodo de Obispos el Papa ha promulgado una exhortación postsinodal que recoge las indicaciones que considera conveniente.
Profesión perpetua de una religiosa en Victoria
Este sábado 19 de noviembre la Hna. María Liliana Rubilar Godoy realizará su Profesión Perpetua en la congregación de la Hijas de María Santísima del Huerto. La celebración, que será presidida por Mons. Jorge Lozano, comenzará a las 20.00 hs. y tendrá lugar en la parroquia Ntra. Sra. de Aránzazu de Victoria.
La Hna. María Liliana Rubilar Godoy nació en Quillota (Región de Valparaíso - Chile), sus padres son Manuel Rubilar y Silvia Godoy. En 1998 ingresó en la orden de las Hermanas del Huerto y comenzó el noviciado en el año 2000. Tres años más tarde profesó los votos, los cuales fue renovando anualmente hasta comenzar el período de discernimiento para realizar los votos definitivos.
La Hna. Liliana ha elegido como lema "yo te lame por tu nombre, tu eres mía" (Is 43,1) y su compromiso definitivo con el Señor será tomado por nuestro obispo diocesano, en presencia de la Madre Provincial.
La Consagración Religiosa, es Alianza de Amor, entrega total a Cristo pobre, casto y obediente. La Hna. Liliana ha experimentado la mirada de Amor de Dios y por eso le dice Sí para siempre a través de los Votos Religiosos, a fin de ser de Dios por entero, dedicándose a su gloria y participando en la obra salvífica de su Iglesia. Bajo la protección de de María del Huerto y por intercesión de todos los santos, ofrece al Señor su vida, sus ideales, proyectos y esperanzas
La celebración, que se realiza por primera vez en Victoria, comenzará con el ingreso al Templo de la Hna Liliana, portando una lámpara encendida, símbolo de fidelidad, y acompañada por sus padres que ofrendan al Señor la vida de su hija. Junto a ellos entrarán también sus alumnos, la Madre Provincial , demás hermanas, sacerdotes, religiosos y Mons. Jorge Lozano.
Luego de la proclamación del Evangelio, la Hna. Liliana pedirá la bendición y el consentimiento a sus padres y así se desprenderá definitivamente de la casa paterna para pasar a pertenecer totalmente a la familia religiosa de las Hijas de María Santísima del Huerto. La Madre Provincial la presentará ante el obispo para que exprese ante él su intención de Servir a Jesucristo en esta congregación, todos los días de su vida.
Luego de la homilía, el obispo la llamará nuevamente para preguntarle si está preparada para entregarse a Dios y para seguir la caridad perfecta, según la Regla y las Constituciones de su familia religiosa. A continuación se cantarán las letanías y después la Hna. Ma. Liliana pronunciará la fórmula de consagración perpetua: se consagrará totalmente a Cristo y a la Iglesia por medio de los votos de pobreza, castidad y obediencia en el Instituto de las Hijas de Ma. Sma. del Huerto. Se firmará el acta correspondiente, el obispo realizará la bendición solemne, la Madre provincial declarará oficialmente su ingreso a la orden y las hermanas de la comunidad la recibirán mediante el saludo de la paz.
Las Hijas de María Santísima del Huerto, son llamadas por Dios por maravilloso designio de su amor, a dejarlo todo y seguir a Cristo más de cerca. Ellas, se comprometen a vivir con mayor radicalidad su consagración bautismal, mediante la profesión de los Votos Religiosos
Con la Profesión Perpetua la Hija de María se consagra definitivamente a Dios y se incorpora al Instituto con un vínculo definitivo que crea una nueva situación eclesial, espiritual y jurídica.
Se lanzó un concurso para elegir un "Himno para el Seminario"
El Seminario Diocesano "María Madre de la Iglesia" lanzó un concurso para elegir un himno que represente a la casa de formación durante el año de festejos por los 25 años de la institución. Dice la invitación: "siendo conscientes de que el arte es una de las manifestaciones más interesantes y ricas que poseemos los seres humanos, regalo de Dios para hacernos apreciar la profundidad de los sentimientos del hombre, pero principalmente un medio excelente y fantástico para acercarnos a Él, única fuente de verdadera belleza, y dentro del marco de los festejos por los 25 años de la fundación de nuestro Seminario Mayor Diocesano “María, Madre de la Iglesia”, la comunidad de dicho establecimiento tiene el agrado de invitarlos a participar del Concurso para la confección de un Himno que represente a nuestra institución durante el año de nuestros festejos.
La recepción de los trabajos será hasta el 1 de Abril de 2012 y las bases y condiciones del concurso pueden consultarse en la página web del seminario: http://mariamadre.byethost13.com/jubileo/baseshimno.htm
El Seminario María Madre de la Iglesia se prepara para comenzar su Año Jubilar en el marco de las celebraciones de sus Bodas de Plata, desde el 24 de abril de 2012 al 24 de abril de 2013.
La Acción Católica celebrará su fiesta patronal
La Acción Católica diocesana celebrará la Fiesta de Cristo Rey del Universo, patrono de la institución, a través de una serie de eventos programados para el fin de semana del 19 y 20 de noviembre.
El sábado 19 comenzará un Encuentro Diocesano de Jóvenes de la Acción Católica en la parroquia San Juan Bautista de Gualeguaychú. La hora de inicio está programada para las 15.30 y en el mismo se abordará como instancia de formación los "pilares de la Acción Católica". La primera charla girará en torno al tema "La Oración" y luego habrá un momento de Adoración al Santísimo.
Después de la merienda y recreación se dará inicio a la segunda charla: "El Sacrificio", continuando con un Rosario peregrinado y la celebración de la Santa Misa. Luego de la cena habrá una tercera charla presentando otro pilar de la A.C.A.: "la formación". La jornada concluirá con un fogón comunitario. El día domingo se presentará, por la mañana, el cuarto pilar: "la Acción".
El Encuentro concluirá con la celebración de la Eucaristía que será además la celebración central diocesana, junto a las otras Áreas de la Acción Católica. La Misa comenzará a las 10.30 hs. y durante la misma también habrá oficializaciones de los nuevos integrantes de la institución.
Mons. Mariano Fazio disertará en Gualeguaychú
Mons. Mariano Fazio, vicario del Opus Dei en Argentina, brindará una conferencia sobre el tema “Verdad y Laicidad. El mensaje de Benedicto XVI a la cultura contemporánea” en la ciudad de Gualeguaychú el próximo viernes 18 de noviembre. La misma se realizará en el Instituto Magnasco (Camila Nieva 78) a las 20.00 hs.
Mons. Fazio es argenino, licenciado en Historia, graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires y Doctorado en Filosofía en la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma).
Es profesor ordinario de Historia de las doctrinas políticas en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, profesor invitado de la Universidad Austral y Universidad Católica Argentina y miembro de número de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina.
Ha sido Rector Magnífico de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, desde julio del 2002 hasta septiembre del 2008; Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Pontificias Romanas (desde noviembre del 2003 hasta septiembre del 2008); Profesor honorario de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza-Argentina), de la Universidad del Espíritu Santo (Guayaquil-Ecuador) y de Huánuco (Perú). Fue Profesor ordinario de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica "Santiago de Guayaquil" (Guayaquil - Ecuador), de 1989 a 1991.Además fue perito de nombramiento pontificio de la Vª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, mayo 2007.
Jornada de Evangelización y alabanza en Gualeguay
La parroquia Ntra. Sra. de Pompeya de Gualeguay invita a la jornada de Evangelización y Alabanza "Si crees verás la gloria de Dios" con el padre José Luis Aguilar el día sábado 19 de noviembre a partir de las 16.00 hs. La misma culminará con la Santa Misa a las 19.30 hs. Se informa que habrá imposición de manos.
Los días martes 25 y miércoles 26 del corriente, se realizó en el centro Mariápolis de la ciudad de Paraná, el segundo taller de Pastoral Vocacional organizado por los obispos de la Región Litoral y destinado para los sacerdotes que trabajan específicamente en la animación vocacional, en la pastoral juvenil y educativa, en la región litoral.
Dicho encuentro estuvo a cargo del Padre Joaquín González, párroco de la Sagrada Familia de Gualeguaychú, quien presentó la Pastoral Vocacional en la Pastoral de conjunto. Entre los temas tratados se destacaron entre otros: la pastoral vocacional y la pastoral de conjunto, principio y fundamento; la dimensión activa de la pastoral vocacional; la dimensión mística de la pastoral vocacional; el testimonio y las vocacions. Participaron sacerdotes de las diócesis de San Nicolás, Santa Fe, Rafaela, Paraná, Concordia y Gualeguaychú.
Ver fotos en la página del obispado: www.obispadogchu.org.ar
Se realizó una charla sobre "Aborto, aspectos médicos y jurídicos".
El pasado martes 8 de noviembre, en la sede del Instituto Adveniat de Gualeguay se realizó una charla sobre el tema “Aborto, aspectos médicos y jurídicos”. La misma contó con la presencia del el Dr. Jorge Miguez Iñarra, decano del Cuerpo Médico Forense de Entre Ríos, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el post grado de Medicina Legal y docente en otra facultades privadas.
En el marco del debate iniciado en comisiones del Congreso de la Nación, la exposición del facultativo giró en torno a los aspectos científicos y legales, teniendo en cuenta el derecho argentino, la Constitución Nacionales y los pactos internacionales a los cuales ha adherido el país.
En la charla participaron alumnos de la institución y público en general quienes se acercaron para interiorizarse sobre esta problemática tan compleja a partir de argumentos desde diversos ámbitos intelectuales y científicos.
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Columna de Mons. Jorge Lozano del domingo 23 de octubre de 2011.
Cuando nos despedimos por un tiempo de alguien que queremos mucho, solemos elegir con sumo cuidado las palabras y los silencios. El Evangelio de san Mateo nos relata ese momento tan importante en los últimos renglones que escribió. Nos cuenta que después de su Resurrección Jesús citó a sus Apóstoles en la montaña y les dijo: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. (Mateo 28, 19-20) Es importante ver que Jesús manda a predicar y bautizar, a decir una enseñanza y a celebrar un sacramento. La fe no es transmitir un mensaje, sino recibir la misma vida de Jesús resucitado por medio del bautismo.
Y gracias a que los Apóstoles cumplieron este mandato, hoy tenemos fe. Somos hijos de Dios.
La misión que Dios Padre encomendó a Jesús no terminaba en enseñarnos cosas muy importantes para la vida, sino en hacernos familia suya. Hacerse cristiano no es aceptar ideas, sino encontrarse con Alguien que nos llena de alegría. La fe nos hace caer en la cuenta de que es el mismo Jesús el que camina a nuestro lado.
Hace unos cuántos años en la Iglesia dedicamos el mes de octubre a rezar por las misiones. Especialmente por aquellos varones y mujeres de diversas vocaciones que dedican su vida a anunciar la Buena Noticia de Jesús a quienes no lo conocen. Sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos y hasta familias enteras. Ellos siembran la Palabra sin ver frutos. Padecen dificultades, sufren persecuciones y algunos mueren mártires. Dan la vida para comunicar la alegría de la fe.
Nuestro compromiso es rezar por ellos, para que Dios los sostenga con la fuerza del Espíritu Santo. Sin la asistencia especial del Espíritu es imposible su tarea. Muchas veces leo o me cuentan historias concretas de lo que estos hermanos nuestros realizan y me quedo maravillado dando gracias a Dios. También hemos realizado una colecta para sostener algunas obras de servicio a los más pobres –escuelas, salas de salud, leprosarios, asilos– que son un signo del Amor de Dios por los que más sufren.
Pero también debemos aprovechar este tiempo para revisar el modo en que cada uno y nuestras comunidades estamos viviendo y comunicando la fe. ¿Somos misioneros en el barrio con los vecinos? ¿Tenemos una vida coherente, un testimonio concreto? Misión implica envío, salida hacia algún lugar, poner en palabras un contenido de fe. Para los cristianos la misión es una actitud de vida.
En el año 2007, en la Asamblea de obispos que hubo en Aparecida-Brasil, se destacó que la misión es responsabilidad de cada bautizado. Todos somos llamados a ser misioneros. En esa oportunidad el Papa Benedicto XVI dijo que “ser discípulos y misioneros son las dos caras de una misma medalla”.
Un canto, que a veces rezamos en las misas, dice: “¡Qué misión tan bella es ser Apóstol! / Seguir a Jesús por donde vaya / Anunciar con gozo su Evangelio / Ser para los hombres portadores de su Paz”. Demos gracias a Dios por el sacerdote que nos bautizó, por los catequistas que nos ayudaron a crecer en la fe, y recemos por quienes dan la vida en tierras de Misión.
Por último, el pasaje del evangelio de san Mateo citado al principio, terminaba con una promesa de Jesús: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. Confiando en esta presencia de Jesús, demos testimonio de su amor.
Con ocasión del “Año de la Vida” hay muchos testimonios hermosos que nos ayudan a valorar este gran regalo que Dios nos hace: la vida. Un sacerdote que vive en una Villa de emergencia nos acercó algunos relatos de mujeres que la pelean desde situaciones de pobreza. Afianzadas en la sabiduría popular de sus madres y abuelas, reman contra corriente con un firme compromiso para cuidar la vida con un respeto sagrado.
Les acerco algunas historias reales compartidas por este sacerdote.
“Miremos a esas chicas que, aunque muy jóvenes y muy pobres, han decidido tener a sus hijos. Por ejemplo aquella joven que trabajaba en el servicio doméstico de una familia con un buen pasar económico y que, al contarle a su patrona de su embarazo, le propuso ‘sacárselo’ a condición de perder el trabajo. Escuchemos la respuesta sabia de esta mujer: ‘señora, siempre fui pobre, nunca tuve nada y usted me quiere sacar lo único que es mío’. Y así, con una lágrima sagrada y manteniendo íntegra y fuerte su dignidad de mujer, dejó aquel trabajo y quedó sola sin nada ni nadie, en la calle. Hoy ha encontrado un lugar para vivir y tiene a su hijo con ella; lo deja en una guardería y trabaja todos los días. Su sonrisa brilla, su corazón se agiganta cuando sabe que va llegando a su casa y que su hijo la espera para agradecerle el simple hecho de vivir.
Pensemos en esa adolescente de sólo 14 años que, habiendo quedado embarazada de su primer noviecito, decide encarar a sus padres para contarles y recibe gritos, acusaciones y reproches. Con dolor en su alma de niña escucha de ellos mismos la propuesta atolondrada y alienante de ‘quitarse el bebé’. La niña con corazón de madre, sintiendo que el mundo se desmorona sobre sus hombros, grita dejando salir ese rugido feroz y maternal: ‘aunque tenga que tener a mi hijo en la calle, yo quiero tenerlo’. Sin duda que aquel coraje de madre primeriza hizo sufrir mucho a los padres quienes hoy, mirando a su nieto, le piden perdón a Dios por haber pensado en aquella siniestra posibilidad.
Pero miremos también a esa chica de 23 años; trabajadora, estudiosa y criada en una familia numerosa tan pobre como digna en su vivir. Ella viene transitando un noviazgo largo y desgastado de años con un muchacho igual de bueno, honesto y sacrificado que ella. Queda embarazada y ella siente que su relación de noviazgo no está preparada para fundar una familia entonces empieza a morder en su conciencia la idea de abortar. Este pensamiento cobra cada vez más presencia en su interior y va conquistando su libertad. Empieza a preparar el escenario económico y a disponer la organización para concretar la decisión; todo parece estar aparentemente acomodado. El maquillaje de sus justificaciones ha dejado sedada su conciencia y ha anestesiado toda su maternidad; la pulseada parece haberla ganado la falsedad de sus argumentaciones egoístas.
Sin embargo, un día mira un bebé en brazos de su madre mientras viaja a su trabajo y de pronto aflora en su corazón todo un mundo de recuerdos y sentimientos muy vinculados a la vida, a la familia y a la fe en la que ha crecido. El motor interior de su memoria espiritual le da fuerzas para repensar su decisión, se acerca a su madre, lo comparte con ella y al decirlo reconoce la gravedad de la decisión que está tomando y entonces se desarma en un llanto profundo y desconsolado. Gracias a Dios esta mujer llegó a tener su hijo, hoy lo cría con su marido y piensan en tener muchos hijos más; la crisis de su noviazgo era quizá no animarse a formar una familia; gracias a Dios pudo escuchar su corazón de madre y dejarse conducir por ese hijo hacia la paz.”
La vida se cuida a brazo partido en los barrios más pobres del país. Pidamos a Dios conceda fortaleza a esos corazones maternales. Gracias, padrecito, por compartirnos estos testimonios tan profundos
Columna de Mons. Lozano del domingo 6 de noviembre de 2011.
La vocación sacerdotal es hermosa. Nos acerca a todas las personas que Dios pone en el camino. Esta cercanía nos hace no pasar de largo y estar disponibles. Saber escuchar también es saber mirar. Volvemos a compartir otras reflexiones y testimonios narrados por un sacerdote en una villa. Son vidas sagradas, como la tuya y la mía. “Contra viento y marea” es un dicho que tiene mucho que ver con los renglones que vienen.
“La fe en Jesucristo nos hace ir más allá. Acompañar sin juzgar. Quiero hacer presentes a tantas chicas y madres que viven en el seno de la marginalidad. Pasan sus días en la calle entre la alienación del consumo del paco y la degradación de la prostitución. Así van pasando los días sin destino, sin sentido, hacia la nada. De pronto quedan embarazadas y el hijo que llevan dentro crece en la calle con ellas; participa del consumo activamente, comulga con la desesperación de su madre por buscar dinero para consumir y sufre el coletazo de todas las enfermedades que vienen detrás: sífilis, HIV, desnutrición, descalcificación, etc.
Estas madres embarazadas, en consumo y prostitución permanente, están en una situación de enorme sufrimiento que clama al cielo y creemos que no podemos ser indiferentes. Tendríamos que pensar seriamente, ¿qué atención reciben estas chicas cuando van a los hospitales estando en la calle?, ¿qué seguimiento hay de esos embarazos?, ¿hay lugares de tratamiento a la adicción para las embarazadas con posibilidad de tener hijos con ellas mientras hacen el vía crucis de la recuperación? El atajo para resolver esta situación de inmediato tiene generalmente dos senderos: pensar que ellas son una amenaza para el bebé que nace; entonces, en el mejor de los casos, cuando nace el bebé es urgente quitárselo. O si el aguijón de la muerte llega antes, inducir a la madre a que es mejor abortar ese bebé.
Ahora nos preguntamos: ¿no es mejor pensar que ese hijo es una enorme oportunidad de reconstruir ese tan ansiado sentido de su vida? ¿No sería más serio darnos repensar un camino de acompañamiento y prevención permanente para estas madres embarazadas que quieren tener a sus hijos aun estando en la calle sumergidas en la adicción?
¿Tendremos el corazón preparado para escuchar su desesperación y descubrir que toda nuestra organización social no sólo es expulsiva en muchos sentidos sino que de a poco se ha transformado en ‘abortiva’?.
La Iglesia que vibra en su maternidad por estos barrios, no aborta nunca a nadie y ha sabido acompañar y conducir a muchas de estas chicas tan abandonadas pero a la vez tan madres. Es una paradoja más de la historia que las más marginadas sean en muchos casos las que conservan más vivo el sentido de la maternidad, no por la calidad de su cariño o de su entrega seguramente, pero sí por su decisión tan aleccionadora de tenerlos igual.
Incluso muchas de ellas logran engancharse definitivamente en la vida a través de ese hijo que todos le aconsejaban abortar. El problema no son los hijos que vienen sino la falta de acompañamiento y de cercanía real de toda la sociedad con sus madres. No nos confundamos: el drama de la vida de estas mujeres no está en tener o en quitarse el bebé ya que la decisión de tenerlo es entrañable e inminente; la agonía de estas chicas y madres transita por la oscura sensación de que no hay nadie para ayudarlas a tener ese bebé y no encuentran un anclaje firme desde donde reconstruir sus vidas.
Pero miremos a una de ellas a quien habíamos rescatado hacía sólo un mes. Transitando el octavo mes de embarazo, llevando diez años de vida entregada al consumo y a la prostitución, una noche mientras estaba por descansar en la piecita que le habíamos conseguido para que viviera con una pareja de novios ya recuperada, sufrió el síndrome de abstinencia. Salió y empezó a caminar. Hacía mucho frío y estaba ya entrada la noche. Mientras caminaba rompió bolsa y llegó a una conocida esquina de nuestro barrio donde no pudo más y entonces hizo llamar una ambulancia que, como es costumbre, llegó tarde. Mientras esperaba desesperada, sola y en trabajo de parto, pasó una amiga, vieja compañera de calle y de consumo. Con la ayuda de ella tuvo a su hijo en la calle, lo abrazó como si hubiera llegado a un puerto existencial seguro y con toda su maternidad a flor de piel emprendió su camino al hospital.”
¡Qué historias! ¡Cuánta fuerza escondida que no se ve! Estas jóvenes y adolescentes tal vez no aparezcan en la farándula o vidrieras de exposición pública. Pero tienen bien ganado el reconocimiento de muchos. Qué bueno también que haya sacerdotes y religiosas que tengan la mirada de Jesús y sepan ver más a fondo en la vida humana.
Columna de Mons. Lozano del domingo 13 de noviembre de 2011.
Hace un tiempo les acerqué un testimonio de una amiga mía llamada Patricia, que fue adoptada de muy chiquita. En aquella ocasión, muchos de quienes leyeron esta columna me hicieron llegar su alegría. Eso me animó a proponer este otro testimonio. La autora y protagonista se llama Alejandra y así nos relata parte de su experiencia:
“VIDA - Adopción. Cuánto dicen estas palabras… cuánto contienen, cuánto me han dicho a lo largo de estos 35 años, donde pude experimentar de lo que es capaz el amor humano, de lo que somos capaces los hombres, todos y cada uno.
Si miro mi vida toda, puedo decir que hay un antes y un después. Pero para hablar de adopción tengo que hablar de VIDA, y es eso la base de todo.
El ‘don de la vida’… cuántas veces leemos esta frase. La decimos, aun de la nuestra propia, y si es ‘don’ es ‘regalo’ pero ¿de quién?, ¿para quién? Don de Dios puesto en nuestras manos para que colaboremos con Él, para que demos vida, para que podamos darnos a los demás.
Y tengo que dar gracias cada día cuando reconozco en mí este don maravilloso que Dios quiso dejarme. Y sí. Miro y doy gracias en primer lugar a mi madre biológica por dejarme vivir, porque aun en su juventud, tal vez plagada de miedos, de incertidumbre, de sombras, de soledades, eligió no abortar, eligió decir sí a la vida. Me dio la posibilidad de vivir, de escribir mi propia historia en la cual no puedo no nombrar a Dios mismo, a Ése que me amó desde siempre y que a lo largo de mi vida me lo fue diciendo de mil maneras. También doy gracias a mi papá biológico, aunque nunca supe de él, también fue instrumento para que hoy pueda escribir esto.
Mis padres adoptivos estaban pensados para mí. Seres especiales si los hay. Cuando los miro, los pienso —hoy papá me acompaña desde el cielo— no dejo de admirarme una y mil veces y confirmar: ¡ellos sí que aman la vida! Cuánto amor gratuito, cuánto corazón, cuánta vida en donación por esos hijos del corazón, y un amor verdadero, sin límites, que ama sin esperar, que se entrega día a día para que nosotras (mi hermana y yo) pudiéramos crecer, aprender lo que es el amor, fundado siempre en un Amor con mayúsculas.
Siempre pensé que los hijos adoptivos y los padres adoptivos deberíamos hablar más, pronunciar más lo que hemos vivido. Esos padres que aprendieron a amar la vida, vida que les es confiada en sus manos para hacer crecer como hijos propios, porque así nos sentimos, porque lo somos. Si hasta a veces nos dicen que nos parecemos…
Lo que sí sé es que mis padres adoptivos —mis padres— son esa familia que me enseñó lo que hoy soy, que me enseñó a amar y respetar la vida, a defenderla, y vivirla del mejor modo: amando. Vida que no es solo mía, porque es también de ellos y de tantos que están en mi corazón, escrita por Dios mismo de quien sin cansarme diré que escribe y ha escrito mi propia historia de salvación”. (Alejandra Benedetti Rébora)
Querido lector y lectora: Leyendo esta historia de Alejandra, me surge en el corazón el deseo urgente de dar gracias a Dios. Y coincido con Alejandra en que se habla poco en casa, en la escuela, el trabajo, los medios de comunicación social sobre ser hijo adoptivo, o papás adoptivos. Te propongo charlar con algunos amigos o vecinos acerca de la adopción. Gesto que plenifica el amor, lo reparte y lo irradia.
Visite nuestra página web en http://www.obispadogchu.org.ar
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