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“Infancia del siglo XXI, familia, sociedad y Estado”

Teléfono del Niño -  102

 ¿De qué niñez o de qué niños hablamos?

De todos. Porque la agresión a un niño es agresión a todos, en el presente y en el futuro. La marginación y exclusión de los niños de la pobreza, es un mensaje negativo que  la sociedad da a todos los niños.

La promoción de la campaña  + x – nos muestra a un niño diciendo “vos si, vos no, vos sí, yo no”. Dura imagen de una realidad que los niños viven como arbitraria, agresiva e inexplicable.

Un niño es todo proyecto por delante. Es vida que quiere desplegarse y fortalecerse. Es vulnerabilidad con riesgo de des – amparo. La sombra de la intemperie amenaza su crecimiento.

Hay situaciones que nos duelen: pobreza, desnutrición, violencia intrafamiliar, abuso sexual. Los niños que trabajan, los que viven en la calle, limpian parabrisas o piden en las esquinas, los que están fuera del sistema escolar o permanecen dentro sólo por la comida.

Cuando estas situaciones se prolongan en la adolescencia, se va cercenando cada vez más la posibilidad de un futuro distinto. El atropello a la dignidad en la niñez y adolescencia pone en el borde del abismo las posibilidades de una vida digna en adelante. Riesgo de consumo de alcohol y drogas.

Debemos cuidarnos mucho de la tentación de “naturalizar” la pobreza y exclusión, que lleva a “acorazar” el corazón y opacar la inteligencia.

Se nos ha pedido reflexionar acerca de la “Infancia del siglo XXI, familia, sociedad y Estado”

Intentaré desarrollar algunas consideraciones tendientes a buscar caminos a transitar.

1)      La Familia

En ella se generan y desarrollan vínculos primarios, los que nos ligan con otros y nos sostienen en el transcurso de la vida. Es en el seno de la familia donde adquirimos y comenzamos a vivir los valores fundantes de la persona y la sociedad.

Respecto a la familia el art. 14 bis de la Constitución Nacional expresa “El estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: …la protección integral de la familia,…”

A su vez, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece en su artículo 23: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y del Estado”.

Es un elemento natural quiere decir que es propio de la naturaleza humana y que pertenece a la dinámica de la vida social. Decir que es fundamental es reconocerle su lugar fundante, basal de la vida en sociedad.

Cuidar a la familia es cuidar a la sociedad. Fortalecerla es robustecer el tejido social. Tanta burla a la fidelidad matrimonial, al respeto y la tolerancia, está generando un clima social y cultural de descuido y desprecio de los valores familiares de la convivencia y el amor. Tenemos una actitud esquizoide; por un lado nos quejamos y dolemos por los chicos y jóvenes que están solos y son víctimas del abandono, y por otro, lado poco hacemos para favorecer la unidad del núcleo familiar y todo aquello que enriquezca su vida relacional.

El artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, expresa:

En su inc. 1: "Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados y a una mejora continua de las condiciones de existencia....".

 Para que el niño madure le hace falta estabilidad de vivienda, de afectos, de amigos, de familia “grande” (tíos, abuelos, primos). Cobijo y amparo diferente a la intemperie en la propia casa.

Si es abusado, explotado por trabajar, abandonado, usado para comercio sexual… qué estamos preparando?

Familia empujada a migrar por falta de trabajo, o por plan de vivienda sin proyecto de trabajo o desarrollo.

Debilidad en los vínculos papá – mamá, implica también debilidad en los vínculos papá –hijos – mamá – hermana –hermano

Debilidad por inmadurez personal, debilidad por agresiones de afuera (culturales y económicas)

Dificultad de los padres para el seguimiento de la situación de sus hijos en la escuela, el deporte, los amigos.

2)        La Sociedad

Corresponde mencionar ahora las diversas organizaciones de la sociedad en orden a la niñez y adolescencia (no sólo la que está en riesgo).

Decimos (y con razón) que la familia es la célula básica de la sociedad un elemento natural y fundamental. La familia debilitada genera vínculos sociales flojos. Por eso hablamos del tejido social debilitado o gastado, y percibimos sus dificultades para contener situaciones complejas.

A ello se le suma un descrédito o desprestigio de todo lo Institucional. Esta es una complicada situación cultural (que no es ocasión de desarrollar) que pone trabas aún a los emprendimientos más nobles. La solidaridad sin compromiso institucional limitan la continuidad y perjudican cualquier intento de planificación.

No obstante esta situación de crisis apenas mencionada, contamos en la sociedad con Instituciones que hacen maravillas apoyadas en el esfuerzo y entrega generosa de hombres y mujeres. Escuelas, comedores, talleres, clubes deportivos, comunidades religiosas, sociedades vecinales, hogares.

Cuántas Instituciones que sin perseguir lucro alguno atienden las necesidades de niños y adolescentes excluidos en situación de grave vulnerabilidad.

Intentan con esfuerzo cubrir el rol de una familia a veces ausente o débil. Se ocupan del vestido, la alimentación, el apoyo escolar. Pero también de la formación en los valores necesarios para la vida tanto personal como social: compartir, jugar con otros, aprender a respetarse, a decir la verdad, … en algunas ocasiones también se ocupan de brindar un techo, una cama, un hogar cuando la hostilidad familiar puede ser perjudicial al desarrollo y crecimiento de los niños.

3)        El Estado

El mismo Pacto Internacional recién mencionado, dice en el artículo 10 parágrafo 3: “Se deben adoptar medidas especiales de protección y asistencia en favor de todos los niños y adolescentes, sin discriminación alguna por razón de filiación o cualquier otra condición. Debe protegerse a los niños y adolescentes contra la explotación económica y social. Su empleo en trabajos nocivos para su moral y salud, o en los cuales peligre su vida o se corra el riesgo de perjudicar su desarrollo normal, será sancionado por la ley. Los Estados deben  establecer también límite de edad por debajo de los cuales quede prohibido y sancionado por la ley el empleo a sueldo de mano de obra infantil.".

Debe regular legalmente la protección de los menores. Implica asegurar y garantizar:

-            Alimentación (la desnutrición genera daños irreparables)

-            Vivienda digna

-            Educación adecuada y permanencia en el sistema educativo.

Estas funciones del Estado se ejercen por medio de los 3 poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

Poder Legislativo: es un deber proveer a la sociedad de un marco legal adecuado. Quiero decir que no sólo “permita” (cosa que no le compete) sino que favorezca y motive el desarrollo de las diversas instituciones en orden al bien común social, en especial del menor y la familia. Hace ya unos años se presentó un proyecto de ley que contaba con la adhesión y participación de varias entidades (me animo a decir muchas). Ese proyecto fue, utilizando un verbo del Derecho Romano antiguo, cajoneado.

Marco legal que también debiera prever el voluntariado como un servicio socialmente reconocido, y con alguna forma de retribución económica que permita su desarrollo sin injusticia y sin riesgos legales para las Instituciones. Que promueva a la buena voluntad con capacitación.

Debiera garantizarse la libertad para elegir el personal idóneo, sin presiones o interferencias de clientelismo político (Riesgo de Ley Provincial 9734 – art. 4)

El Poder Ejecutivo tiene las herramientas necesarias para promover el servicio a los menores.

Un primer paso sería actualizar el importe del subsidio por “racionamiento”. Varias entidades han solicitado que de $1,36 para las de atención diurna y de $3, 60 para los de internación, se considere la posibilidad de aumentar a $2, 50 y $5,00 respectivamente.

Tener presente también, para los agentes que han pasado a planta permanente del Consejo Provincial del Menor, la necesidad de contar con la posibilidad de suplencias en caso de maternidad o enfermedad.

Hay que vigilar también la situación delicada y riesgosa a que  han quedado expuestos algunos menores por la mala aplicación de la Ley Nacional 26.061

Respecto de la escolaridad hay un descuido importante. Muchos niños, y sobre todo adolescentes han abandonado el sistema escolar. Es difícil cuantificarlos, ya que la “Libreta de censo Escolar” no se implementa adecuadamente.

Hemos perdido una oportunidad muy buena de elaborar una Ley de Educación Nacional a la altura de las circunstancias. El apuro por su promulgación; la ideologización que puso un filtro a la participación de las comunidades educativas, nos han dejado una norma que no tiene en cuenta situaciones cada vez más extendidas. Tenemos ahora a nivel provincial la ocasión de no repetir los mismos errores.

Al Estado corresponde también hacer cumplir las leyes acerca del trabajo infantil, la trata y tráfico de niños y niñas para su prostitución y esclavitud.

No menor es la responsabilidad y el papel  de la Justicia. Asegurar la agilidad en los procedimientos, la transparencia de los mismos. No aceptar presiones económicas, políticas o mediáticas. Denunciar las dificultades y trabas burocráticas o presupuestarias. No dotar al Poder Judicial del personal necesario es complicidad con el delito. Velar por proveer de justicia a los más vulnerables e indefensos requiere muchas veces de valentía y generosidad.

Conclusión:

Estamos en un delicado momento. Es necesario que los adultos asumamos la responsabilidad que nos cabe respecto de los más pequeños y vulnerables. Aunque diversa según nuestro propio lugar (funcionarios, docentes, religiosos, familias, miembros de instituciones), todos tenemos un puesto que ocupar, que es irremplazable. Si no lo cumplimos con generosidad, Dios y la Patria nos lo demanden.

 

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