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Carta a
los padres en su día. |
15 de
junio de 2008.
Domingo 15 de Junio 2008
Queridos Padres:
Este domingo 15 de junio
celebramos el Día del Padre. Hace tiempo estoy convencido de que ser
obispo es ser padre. Y parece que muchos de ustedes también, porque muy
seguido me llaman “Padre Obispo”. Y como Obispo y Padre quisiera
compartir algunos sentimientos y convicciones con todos los papàs.
Quisiera tener en mi corazón
sus diversas situaciones
A aquellos padres que tienen
casa y también a los que aún la sueñan,
a los que trabajan y a los
que esperan todavía por un empleo digno,
a los papás sanos y a
aquellos que están enfermos,
a los que sonríen con
frecuencia y a los que les cuesta un poquito más,
a los que tienen a su
compañera de la vida al lado y a los que la han visto partir,
a los que viven con su mujer
y a los que están separados,
a los padres del campo y a
los de las ciudades,
a los que viven en los
barrios más pudientes y a los que duermen en casillas de chapa,
a los papás de hijos adictos
al alcohol o las drogas,
a los papás que tienen un
hijo muerto y siguen remando la vida con esperanza,
a los que tienen hijos
lejanos y hace mucho que no ven,
a los padres que no van
nunca a la Iglesia y a los que participan activamente,
a los que tienen una
estampita vieja en el DNI o en la billetera,
a los papás jóvenes y a
otros que ya son abuelos, viendo la maravilla de la propia simiente
dando fruto en otra vida pequeña,
a los que han adoptado la
vida ya iniciada para ser papás toda la vida
a aquellos que miran a su
alrededor y ven a su familia, fruto del amor,
y tantos más...
A ellos, a todos, quiero
hablarles al corazón: por su intermedio Dios regala vida; y esa vida no
se agota en esta tierra. Llega hasta el cielo. Ustedes y sus hijos
tienen vida para siempre.
En esa vida hay amor.
Podemos andar por caminos diversos, unos y otros, pero vamos hacia el
mismo gran amor de Dios Padre.
Se es "progenitor" en
segundos, pero “ser padre” es cosa de toda la vida. Gracias por "estar"
allí. Presentes como padres. Con cantidad y calidad de tiempo. Es el
gran reclamo de los niños y adolescentes: que "estemos" para acompañar y
que nos encuentren disponibles y dispuestos a escuchar, jugar, alentar,
tomar unos mates y conversar. Y también sabiendo compartir los
silencios.
Los hijos necesitan del
ejercicio de la autoridad para ayudarlos a crecer. Autoridad que pone
límites pero no cierra horizontes: los abre. Y todos sabemos que sin
límites no hay dirección en el crecimiento. Sin la guía junto al tallo
joven no se crece erguido sino torcido, y no hay de dónde aferrarse
frente a los vientos, hasta que las raíces sean fuertes para sostenerse
por sí mismas. A veces se pasa de ser modelo, a ser cuestionado. Nadie
aprende a ser papá de un día para otro, ni tampoco en los libros.
El día del padre es una
fecha y una oportunidad para "dejarse querer", dejarse amar.
Experimentar lo que está en los sentimientos pero no se expresa
cotidianamente por timidez, por respeto humano, o falta de sinceridad
simplemente. Es bueno escucharlo o animarse a decir "ya sabés que te
quiero". Y a los que se nos pasó la oportunidad porque partieron,
hacerlo oración cuantas veces nos lo pidan los recuerdos.
Es un día también para
valorar la "gratuidad del amor", el servicio oculto, el amor
desinteresado, el compartir familiar y el saber renunciar por amor al
otro, sin reclamos.
También tomar conciencia de
que somos o debemos ser, padres e hijos de la Patria, que necesita de un
amor renovado y expresado: educándonos en el diálogo, la verdad, la
sinceridad, la humildad, la solidaridad. Sabemos que hay cosas mucho más
importantes que el dinero. Todas estas virtudes y valores los aprendemos
y practicamos primero en casa como escuela de vida, Patria e Iglesia
domésticas.
Seguramente deben de tener
muchas ganas de darle cosas a sus hijos y familias. Y algunos todavía
están esperando el momento de poder darles mayor bienestar. Pero estén
felices de darles la fe para poder caminar en esta bendita tierra.
Bendigan a sus hijos. Enseñenles a rezar y pidan a Dios por ellos.
Quiero que les llegue mi
bendición. Rezo a la Virgen María y a San José por sus familias. Confío
en que me enseñen todos los días a ser obispo y padre entre ustedes.
¡Feliz día para todos los
papás de nuestra Argentina!
+ Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú
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