Entre Ríos - Argentina

         

Página de inicio>>Documentos>>Diocesanos     

 

 

 

 

 

 

 

 

 Documentos Diocesanos

REFLEXIONES PASTORALES SOBRE EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

Desde que se hizo pública mi designación como Obispo de Gualeguaychú, de diversas maneras, muchos me han preguntado acerca del conflicto suscitado por la construcción de las plantas de pasta de celulosa.

            Las inquietudes me fueron planteadas por agentes pastorales (sacerdotes, laicos), periodistas, algunos miembros de la asamblea. Se podrían resumir en estas cuestiones: ¿Cuál es la postura de la Iglesia? ¿Apoyan el reclamo? ¿Qué piensa del corte de la ruta? ¿Le pidieron a usted como Obispo o a la Iglesia una tarea mediadora?.

            No cabe duda que la situación es preocupante. Por eso me pareció conveniente escribir estas líneas que quieren responder a algunas inquietudes y aportar elementos que ayuden a reflexionar desde una mirada pastoral.

            En estos días los presidentes de ambos países están intentando con interrupciones instancias de diálogo que no son sencillas, y que muestran avances que alientan y retrocesos que desconciertan. Por eso estas reflexiones, no quieren ser una postura pública ante la sociedad que pueda entorpecer o distraer, sino más bien brindar algunas orientaciones pastorales. Las mismas buscan ayudar a los sacerdotes, catequistas, directivos, docentes y agentes pastorales en general.

            A modo de apéndice, encontrarán algunas citas y textos del Magisterio que pueden utilizarse para profundizar alguno de los temas a los que, juntos, nos vamos a acercar.

 1)      La Iglesia y la cuestión Social

 La Constitución Pastoral sobre “La Iglesia en el mundo actual” del Concilio Vaticano II, afirma que “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón del Señor.” (G.S.1)

En las enseñanzas del Concilio encontramos el marco teológico y pastoral adecuado para asumir desde la fe toda problemática humana.

            Es abundante el Magisterio de la Iglesia  acerca de cómo abordar los temas sociales. El Papa Benedicto lo decía en su primera Carta Encíclica a propósito de que nuestra tarea busca “servir a la formación de las conciencias en la política”, y con claridad afirmó también que la Iglesia “no puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia” (Deus Caritas Est nº 28).     

El servicio a la formación de las conciencias a que hace referencia el Santo Padre es una tarea prolongada, mejor dicho, permanente. Busca afianzar valores fundamentales para la convivencia social: Verdad, Justicia, Libertad, Solidaridad, todos arraigados en el Amor. Es una tarea ardua y no siempre valorada. Precisamente porque vivimos en una crisis de orden moral, los valores sufren de anemia y las normas tienen poco lugar. El Papa habla también de “dictadura del relativismo”; que nos lleva a pensar que si no hay una verdad objetiva, tampoco habrá un bien inobjetable. 

            Iniciar en este camino formativo es tarea primordial de las familias, valorando decir siempre la verdad, promoviendo la ayuda a los que más necesitan, buscando afianzar relaciones fraternas.

            La comunidad cristiana lo enseña en la catequesis, que busca centrar el corazón creyente en “amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a uno mismo”. Este acercamiento inicial al Evangelio busca luego desarrollarse en diversas propuestas de seguimiento como discípulos del Señor en los movimientos y comunidades; y encuentra su alimento especialmente en la Misa de los Domingos.

            También la Escuela Católica tiene un rol importantísimo en la inculturación del Evangelio que promueve el compromiso personal y solidario en la construcción de una patria de hermanos.

            Tan importante es para los cristianos la participación en las preocupaciones sociales, que tiene que ver con la santidad misma. Los obispos de Argentina lo hemos expresado así:

“... todo camino integral de santificación implica un compromiso por el bien común social. (...) Nunca hemos de disociar la santificación del cumplimiento de los compromisos sociales” (NMA 74).

2)      La cuestión del medio ambiente en la Doctrina Social de la Iglesia

Desde hace varias décadas los Papas, el Concilio Vaticano II y el Episcopado Latinoamericano han venido llamando la atención acerca del descuido del medio ambiente, y lo que esta conducta conlleva: la falta de respeto a la dignidad humana y el riesgo acerca del futuro.

La problemática se encuadra en el modo en que entendemos el mundo. Hoy “prevalece una concepción reductiva que entiende el mundo actual en clave mecanicista y el desarrollo en clave consumista.” (Compendio de la D.S.I.: 462). Juan Pablo II advertía “el ambiente como “recurso” pone en peligro el ambiente como “casa”.

 

            Hay en el Magisterio planteos que tienen relación a la moral personal y otros que apuntan al orden económico local y universal. Las primeras preocupaciones acerca del medio ambiente en el Magisterio Social, aparecen a partir del crecimiento y expansión de los procesos de industrialización en el mundo entero, y su relación con el desarrollo de todo el hombre y todos los hombres.

            No es un tema aislado, sino vinculado a una visión sobre la dignidad de la persona humana, el orden social, el orden económico mundial, el fundamento de los derechos humanos, la relación con Dios creador.

 

3)      La cuestión del agua

 

El uso del agua es una temática que ha formado parte de varios encuentros y estudios a nivel Universal, Continental, Local. En Roma se han realizado varios Simposios y Seminarios consignados en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, el CELAM ha organizado algunos sobre “Tierra, agua y medio ambiente”. La Conferencia Episcopal Argentina acaba de publicar “Una Tierra para Todos” en el que aborda la temática de la Tierra y hace referencia también a otros recursos naturales, sumándose así a varias Conferencias Episcopales del Continente, que advierten acerca de los perjuicios que hoy padecemos por abusos del pasado, y los riesgos futuros por el mal uso del presente. También algunas publicaciones de diarios y revistas han elaborado artículos acerca del problema del agua en el mundo y en nuestro país.

            Hay un crecimiento de la conciencia de la sociedad acerca del agua como un bien tan necesario como escaso. Programas televisivos también han denunciado tanto la enajenación de cuencas acuíferas como su degradación, contaminación y mal uso.

 

4)      La preocupación por la contaminación

 

Para abordar una reflexión acerca de la actual situación del Río Uruguay, es importante aclarar desde dónde nos ubicamos. Para los creyentes los bienes creados por Dios son para el uso y la felicidad de toda la humanidad.

            En estos últimos años se fue instalando gradualmente en la sociedad de Gualeguaychú y alrededores, la preocupación por los riesgos de contaminación que puede ocasionar la instalación de las plantas para obtener pasta de celulosa.

            La problemática es por demás compleja, ya que tiene diversas aristas: relaciones internacionales, derechos soberanos de los pueblos, producción agrícola, cría de animales, apicultura, turismo, calidad de vida. Un conflicto de intereses de difícil compatibilización.

            No es, como se sabe, una cuestión puntual. Los procesos de forestación iniciados en los países de la Región (incluido el nuestro) en las últimas dos décadas apuntaban a la instalación y desarrollo de este tipo de industrias.

            La reacción de la sociedad local fue sumando voluntades en otras ciudades vecinas, y generalizando la conciencia de la necesidad de participación.

            Este camino ha fortalecido el tejido social, uniendo diversos sectores de la sociedad en la búsqueda de un bien superior, por encima de los intereses particulares.

            Por causas diversas (entre las cuales podemos encontrar la percepción de intentos de manipulación política de la movilización popular y/o la desconfianza hacia lo institucional propio de la época), estas inquietudes legítimas no se han canalizado por medio de organizaciones políticas, sociales, culturales. No digo que estas organizaciones están ausentes; sino que no alcanzan a ser puente entre el sentir popular y aquellos a quienes compete buscar soluciones.

            Cabe preguntarnos: ¿Qué está diciendo este modo de expresar el reclamo? ¿Qué aporta al sistema democrático el estilo de la asamblea? ¿En qué lo fortalece y en qué no? ¿Qué nos muestra como camino a futuro? ¿Qué elementos objetivos legitiman las decisiones? ¿Cuál es el modo en que se tiene en cuenta el parecer de la minoría?.

 

5)      Un país des–cuidado y des–controlado

 

Es importante distinguir también en qué contexto nacional se “instala” este reclamo.

            Aunque nos duela decirlo, a nuestra sociedad y sus dirigentes (políticos y sociales) no les importa el cuidado del medio ambiente. Tenemos conductas destructivas. Existe claramente una falta de definición de políticas públicas en el mediano y largo plazo junto con una débil aplicación de los marcos normativos en la materia.

Algunos ejemplos presentan esta problemática:

  • En materia de políticas agropecuarias: la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos, la expansión de la llamada frontera agrícola, la tala de bosque nativo para plantar soja, la ausencia de manejo adecuado de pesticidas, fertilizantes y agroquímicos, la falta de políticas sustentables de cuidado del suelo y el avance progresivo de la desertificación

  • En materia de protección de los recursos: la falta de políticas públicas sustentables de protección de fuentes acuíferas frente al creciente interés extranjero en su apropiación, la ausencia de políticas públicas sustentables en materia de contaminación atmosférica y su mitigación.

  • En cuanto a inversiones, las deficientes políticas respecto de los procesos  y emprendimientos en relación a los recursos naturales (por ejemplo, en materia minera)

Estos son algunos casos que nos muestran cómo la falta de políticas públicas en materia de recursos naturales y ambiente, inciden en la alteración del equilibrio ecológico y la biodiversidad en diversas zonas del país.

En este sentido, podríamos seguir enumerando una serie de actividades muy rentables para unos pocos que degradan, maltratan el medio ambiente a la par que la calidad de vida de la sociedad en su conjunto.

La pregunta que surge entonces es: ¿a quién le importa el medio ambiente en nuestro país?. El reclamo de los vecinos de Gualeguaychú y de otras ciudades de la Región comenzó a escucharse y a ocupar espacio creciente de modo simultáneo en los Medios de Comunicación y en la agenda pública, no tanto porque preocupe el riesgo de contaminación, sino más bien porque el corte de ruta impide el acceso al puente internacional.

 

6)      La fraternidad entre los pueblos

 

Uno de los valores a cuidar es la fraternidad universal entre los pueblos, que comienza a fomentarse desde los más cercanos y vecinos. Este valor debiera ser determinante y constituir un marco de referencia permanente en esta problemática. A nivel Latinoamericano, hace años venimos insistiendo en la necesaria unidad de Identidad, Integración y Desarrollo.

Cada uno de estos elementos son integrantes necesarios a la hora de pensar en nuestros pueblos como Región. La identidad nos habla de quién es cada uno, pero también de un nosotros histórico, de un camino ya recorrido en común. La integración nos hace mirar el presente por construir entendiéndonos en fraternidad. El desarrollo no es mirado sólo desde una perspectiva economicista, sino como factor integrador de todo el hombre y todos los hombres.

Desde nuestras comunidades cristianas podemos hacer mucho en esta dirección. Debemos cuidarnos de no derivar la situación a un conflicto entre dos pueblos hermanos. Podemos trabajar desde la oración, el diálogo, la reflexión, la participación.

La Pascua nos invita a renovarnos en la esperanza. El amor es más fuerte que el odio, y la vida puede más que la muerte. De una orilla a otra del río lo que nos une es el agua, y no lo que nos separa.

 

 

 

 

 

Jorge E. Lozano

Obispo de Gualeguaychú


 

APÉNDICE

TEXTOS PARA PROFUNDIZAR

1) La Iglesia y la cuestión Social

1.–  “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (G.S.1).

2.–   La Iglesia “quiere servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia” (...) “La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible”. (Deus Caritas Est, 28)

3.–  “... todo camino integral de santificación implica un compromiso por el bien común social. Se trata de presentar el anuncio de Jesucristo, Señor y Salvador, con valentía, audacia y ardor testimonial, integrando mejor en la acción pastoral la opción por los pobres, la promoción humana y la evangelización de la cultura. Nunca hemos de disociar la santificación del cumplimiento de los compromisos sociales” (NMA 74).

     Ver también NMA 95-97: “Iglesia servidora para una sociedad responsable y justa”.

4.–“La sociedad actual no hallará una solución al problema ecológico si no revisa seriamente su estilo de vida. En muchas partes del mundo esta misma sociedad se inclina al hedonismo y al consumismo, pero permanece indiferente a los daños que éstos causan. Como ya he señalado, la gravedad de la situación ecológica demuestra cuan profunda es la crisis moral del hombre. Si falta el sentido del valor de la persona y de la vida humana, aumenta el desinterés por los demás y por la tierra. La austeridad, la templanza, la autodisciplina y el espíritu de sacrificio deben conformar la vida de cada día a fin de que la mayoría no tenga que sufrir las consecuencias negativas de la negligencia de unos pocos.

Hay pues una urgente necesidad de educar en la responsabilidad ecológica: responsabilidad con nosotros mismos y con los demás, responsabilidad con el ambiente. Es una educación que no puede basarse simplemente en el sentimiento o en una veleidad indefinida. Su fin no debe ser ideológico ni político, y su planteamiento no puede fundamentarse en el rechazo del mundo moderno o en el deseo vago de un retorno al «paraíso perdido». La verdadera educación de la responsabilidad conlleva una conversión auténtica en la manera de pensar y en el comportamiento. A este respecto, las Iglesias y las demás Instituciones religiosas, los Organismos gubernamentales, más aún, todos los miembros de la sociedad tienen un cometido preciso a desarrollar. La primera educadora, de todos modos, es la familia, en la que el niño aprende a respetar al prójimo y amar la naturaleza.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 13).

 

            2) La cuestión del medio ambiente en la Doctrina Social de la Iglesia

5.–  EL Mensaje bíblico y el Magisterio de la Iglesia constituyen los puntos de referencia esenciales para valorar los problemas que se plantean en las relaciones entre le hombre y el medio ambiente. (Cfr. Pablo VI, carta apostólica Octogésima adveniens, 21: AAS 63 (1971) 416-417). En el origen de estos problemas se puede percibir la pretensión de ejercer un dominio absoluto sobre las cosas por parte del hombre, un hombre indiferente a las consideraciones de orden moral que deben caracterizar toda actividad humana”.

 “La tendencia a la explotación “inconsiderada” (ibidem Pablo VI) de los recursos de la creación es el resultado de un largo proceso histórico y cultural: “La época moderna ha experimentado la creciente capacidad de intervención transformadora del hombre. El aspecto de la conquista y de explotación de los recursos ha llegado a predominar y a extenderse, y amenaza hoy la misma capacidad de acogida del medio ambiente: A causa de los poderos medios de transformación que brinda la civilización tecnológica, a veces parece que el equilibrio hombre- ambiente ha alcanzado un punto crítico. (Discurso a los participantes en un Congreso Internacional  sobre “ambiente y salud” (24 de marzo de 1997), 2: L`Osservatore Romano, edición española, 11 de abril de 1997, p.7) (Compendio de la D.S.I.: 461).

6.–  (...) “prevalece una concepción reductiva que entiende el mundo actual en clave mecanicista y el desarrollo en clave consumista. El primado atribuido al hacer y al tener más que al ser, es causa de graves formas de alineación humana. (Cfr. Juan Pablo II, Carta encíclica Sollicitudo rei socialis, 28: AAS 80 (1988) 548-550)” (Compendio de la D.S.I.: 462)

     (...)“La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras” (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en un Congreso Internacional  sobre “ambiente y salud” (24 de marzo de 1997), 5: L`Osservatore Romano, edición española, 11 de abril de 1997, p.7)” (Compendio de la D.S.I.: 465)

7.–  “La programación del desarrollo económico debe considerar atentamente “la necesidad de respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza” (Juan Pablo II, carta encíclica Sollicitudo rei socialis, 26: AAS 80 (1988) 546.) porque los recursos naturales son limitados y algunos no son renovables. El actual ritmo de explotación amenaza seriamente la disponibilidad de algunos recursos naturales para el presente y el futuro. (Cfr, Juan Pablo II, carta encíclica Sollicitudo rei socialis, 34: AAS 80 (1988) 559-560). La solución del problema ecológico exige que la actividad económica respete mejor el medio ambiente, conciliando las exigencias del desarrollo económico con las de la protección ambiental. (...) una economía que respete el medio ambiente no buscará únicamente el objetivo del máximo beneficio, por que la protección ambiental no puede asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios.” (Compendio de la D.S.I.: 470).

8.–   (...) “Por otra parte, la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben ser para beneficio de todos. «Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todo el género humano», ha afirmado el Concilio Vaticano II (Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 69). Esto tiene implicaciones directas para nuestro problema. Es injusto que pocos privilegiados sigan acumulando bienes superfluos, despilfarrando los recursos disponibles, cuando una gran multitud de personas vive en condiciones de miseria, en el más bajo nivel de supervivencia. Y es la misma dimensión dramática del desequilibrio ecológico la que nos enseña ahora cómo la avidez y el egoísmo, individual y colectivo, son contrarios al orden de la creación, que implica también la mutua interdependencia.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 8).  

 

            3) La cuestión del agua

9.–   “También en el campo de la Ecología la doctrina social invita a tener presente que los bienes de las tierra han sido creados por Dios para ser sabiamente usados por todos: estos bienes deben ser equitativamente compartidos, según la justicia y la caridad. Se trata fundamentalmente de impedir la injusticia de una acaparamiento de los recursos: la avidez, ya sea individual o colectiva es contraria al orden de la creación. (Cfr. Concilio Vaticano II constitución Pastoral Gaudium et spes,69: AAS 58 (1966) 1092-1092;  Pablo VI carta encíclica Popolorum progressio, 22: AAS 59 (1967) 268.” (Compendio de la D.S.I.: 481)

10.–          “El principio del destino universal de los bienes, naturalmente, se aplica también al agua” (Compendio de la D.S.I.: 481)

11.–          “«El agua, elemento de la Creación, manantial de vida, es un bien universal común destinado a toda la familia humana». Lo reitera la Santa Sede en el documento que ha presentado ante el IV Foro Mundial sobre el Agua que se está celebrando en la capital de México, desde el pasado 16 de marzo y que finalizará mañana (22 de marzo de 2006). El documento, advierte que «el derecho humano al agua es un factor clave para la paz y la seguridad» en nuestro planeta.

«El agua es mucho más que una simple necesidad humana básica. Es un elemento esencial, irremplazable, para asegurar la continuidad de la vida. El agua está íntimamente ligada a los derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, a la alimentación y a la salud». Evocando el mensaje que Juan Pablo II dirigió a los obispos de Brasil en 2004, el mencionado documento de la Santa Sede hace hincapié en la urgencia de asegurar este bien universal a toda la familia humana.

En el apartado «Una cultura del agua», la Santa Sede advierte de la inmoralidad del derroche del agua en los países desarrollados, donde los ciudadanos no se dan cuenta de que viven en una situación privilegiada y no piensan «en las consecuencias que el despilfarro del agua acarrea en las vidas de nuestros hermanos y hermanas en el resto del mundo».

Con la mirada puesta en el ser humano que «es el centro de las preocupaciones expresadas en este documento actualizado», la Santa Sede reafirma que «el objetivo primario de todos los esfuerzos debe ser el bienestar de aquellos, hombres, mujeres, niños, familias y comunidades que viven en los lugares más pobres del mundo y sufren, más que nadie, por la escasez de recursos hídricos».” (Párrafos extraídos del artículo «Santa Sede: el agua, factor clave para la paz y la seguridad» publicado el 21 de marzo en la página web de Radio Vaticano)

 

            4) La preocupación por la contaminación

12.–          (...) “La disminución gradual de la capa de ozono y el consecuente «efecto invernadero» han alcanzado ya dimensiones críticas debido a la creciente difusión de las industrias, de las grandes concentraciones urbanas y del consumo energético. Los residuos industriales, los gases producidos por la combustión de carburantes fósiles, la deforestación incontrolada, el uso de algunos tipos de herbicidas, de refrigerantes y propulsores; todo esto, como es bien sabido, deteriora la atmósfera y el medio ambiente. De ello se han seguido múltiples cambios metereológicos y atmosféricos cuyos efectos van desde los daños a la salud hasta el posible sumergimiento futuro de las tierras bajas.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 6)

13.–           “Pero el signo más profundo y grave de las implicaciones morales, inherentes a la cuestión ecológica, es la falta de respeto a la vida, como se ve en muchos comportamientos contaminantes.

Las razones de la producción prevalecen a menudo sobre la dignidad del trabajador, y los intereses económicos se anteponen al bien de cada persona, o incluso al de poblaciones enteras. En estos casos, la contaminación o la destrucción del ambiente son fruto de una visión reductiva y antinatural, que configura a veces un verdadero y propio desprecio del hombre. Asimismo, los delicados equilibrios ecológicos son alterados por una destrucción incontrolada de las especies animales y vegetales o por una incauta explotación de los recursos; y todo esto —conviene recordarlo— aunque se haga en nombre del progreso y del bienestar, no redunda ciertamente en provecho de la humanidad.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 7)

14.–          “La tutela del medio ambiente constituye un desafió para la entera humanidad: se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo, (Juan Pablo II, Carta encíclica Centesimus annus, 40: AAS 83 (1991) 843.) destinado a todos” (Compendio de la D.S.I.: 466).

15.–          “Actualmente hay más de 1.200 millones de personas en todo el mundo que no disponen de acceso al agua potab1e, de los cuales una amplia mayoría reside en zonas rurales. A esto hay que añadir que el consumo se incrementa a una tasa dos veces superior a la del crecimiento de la población. Y, si bien este problema no es nuevo, recién ahora comienza a ser considerado como una verdadera amenaza para la mayoría de los países. Al contar la Argentina con un importante reservorio mundial de agua dulce (el manto Patagónico, el Acuífero Guaraní y los ejes hídricos de los afluentes de los ríos de La Plata, Paraná y Paraguay, entre otros), el país se ha convertido en un objetivo vulnerable a los intereses trasnacionales que fomentan la privatización de las empresas públicas de aguas, incluyendo el control de su procesamiento y distribución, y la compra de tierras que contengan importantes recursos acuíferos.” (C.E.A., “Una Tierra Para Todos”. Pág.: 42-43).

            5) Un país des–cuidado y des–controlado

     16.–          “Es preciso añadir también que no se logrará el justo equilibrio ecológico si no se afrontan directamente las formas estructurales de pobreza existentes en el mundo. Por ejemplo, en muchos Países la pobreza rural y la distribución de la tierra han llevado a una agricultura de mera subsistencia así como al empobrecimiento de los terrenos. Cuando la tierra ya no produce muchos campesinos se mudan a otras zonas incrementando con frecuencia el proceso de deforestación incontrolada o bien se establecen en centros urbanos que carecen de estructuras y servicios. Además, algunos Países con una fuerte deuda están destruyendo su patrimonio natural ocasionando irremediables desequilibrios ecológicos, con tal de obtener nuevos productos de exportación.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 11)

     17.–          “En cuanto a la sustentabilidad del suelo y de los recursos naturales, los principales aspectos relevantes que impactan en el escenario del país son:

    * Las nuevas tecnologías de producción, con un acelerado proceso de transformación del laboreo convencional al sistema de siembra directa.

     *  El crecimiento de la frontera agrícola con incorporación de nuevas tierras (en general correspondientes a ambientes frágiles y riesgosos).

     * La incorporación a la producción de emprendimientos empresariales de alta escala con nuevas modalidades de relación económica y social.

    * En este marco, alrededor de 40 millones de hectáreas de bosques naturales que tiene actualmente la Argentina experimentan una lenta pero sistemática degradación o destrucción. Según datos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Secretaría de Medio Ambiente, la Argentina ha perdido el 70% de sus bosques desde 1935. Asimismo, los bosques nativos que en 1914 ocupaban el 39% del territorio nacional, sólo ocupaban en 1987 un 14%. Y si bien, Argentina posee una gran cantidad de zonas con recursos forestales, éstas regiones han sido sobreexplotadas de forma indiscriminada, produciendo alteraciones en su ecosistema y hasta poniendo en peligro a las mismas, especialmente la denominada zona del Impenetrable en el Chaco y la selva Misionera.” (C.E.A., “Una Tierra Para Todos”. Pág.: 43-44).

6) La fraternidad entre los pueblos

18.–          “Los conceptos de orden del universo y de herencia común ponen de relieve la necesidad de un sistema de gestión de los recursos de la tierra, mejor coordinado a nivel internacional. Las dimensiones de los problemas ambientales sobrepasan en muchos casos las fronteras de cada Estado. Su solución, pues, no puede hallarse sólo a nivel nacional. Recientemente se han dado algunos pasos prometedores hacia esta deseada acción internacional, pero los instrumentos y los organismos existentes son todavía inadecuados para el desarrollo de un plan coordinado de intervención.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 9).

19.–          “La crisis ecológica pone en evidencia la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad, especialmente en las relaciones entre los Países en vías de desarrollo y los Países altamente industrializados. Los Estados deben mostrarse cada vez más solidarios y complementarios entre sí en promover el desarrollo de un ambiente natural y social pacífico y saludable.” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 10).

 20.–          “Al final de este Mensaje deseo dirigirme directamente a mis hermanos y hermanas de la Iglesia católica para recordarles la importante obligación de cuidar toda la creación. El compromiso del creyente por un ambiente sano nace directamente de su fe en Dios creador, de la valoración de los efectos del pecado original y de los pecados personales, así como de la certeza de haber sido redimido por Cristo. El respeto por la vida y por la dignidad de la persona humana incluye también el respeto y el cuidado de la creación, que está llamada a unirse al hombre para glorificar a Dios (cfr. Sal 148 y 96).” (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1º de enero de 1990, “PAZ CON DIOS CREADOR PAZ CON TODA LA CREACIÓN”, Nº 16).

 

VOLVER AL ÍNDICE DE DOCUMENTOS

 

Obispado de Gualeguaychú: Chalup 30 (2820) - Tel. 03446-426336 - Fax 03446-433284

© Obispado de Gualeguaychú - 2003 - 2006