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EL CULTO A SAN JOSÉ |
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El culto a San José comenzó en Oriente. En el siglo IV en Egipto, como fruto a la devoción del santo, se escribió la “Historia de José carpintero” que pone el 20 de junio como día de su muerte. Por testimonio del sacerdote Arculfo, peregrino francés del siglo VII, sabemos que en Nazaret existían una iglesia sobre la casa de José y otra sobre la casa de María. En los siglos VIII y IX hay un despertar del culto a San José, ya que aparece en los calendarios litúrgicos de Oriente y de Occidente. Es el siglo XV cuando el culto a San José halla su plenitud con la influencia de San Bernardino de Siena, Pedro de Ailly y Juan Gerson. El Papa Sixto IV instituye la fiesta del 19 de marzo e introduce los esquemas litúrgicos en el Breviario y el Misal. La devoción y el culto a San José se expanden también América donde encontramos muchas iglesias y ciudades bajo su patrocinio. Con la corriente cultural del iluminismo, en el siglo XVIII, la devoción decayó para surgir con más fuerza en siglo siguiente. El papa Pío IX proclama a San José “Patrono de la Iglesia Universal” el 8 de diciembre de 1870, invocando su intercesión y poder para defender la familia, la Iglesia y la sociedad de los “peligros” del mundo moderno. León XIII, el Papa de la Doctrina Social de la Iglesia, pone a San José como modelo de “los proletarios y los obreros”. En esta misma línea Pío XII instituye la fiesta de “San José Obrero” en l955. El Pontífice de la renovación conciliar, Juan XXIII, introduce el nombre de San José en el Canon Romano, hoy Plegaria Eucarística I, en el año 1962. El Concilio Vaticano II (1963-1965) centró la liturgia y la devoción de la Iglesia en Jesús, en su Misterio Pascual. Esto trajo como reacción negativa que muchas devociones se desprendieran del ritmo pastoral de la comunidad y quedarán más en lo individual: así con el culto de San José. Los cambios culturales y pastorales de fines del siglo XX también afectaron a la devoción del Patriarca: la Iglesia abandona tono apologético (de defensa ante el mundo moderno y pretende insertarse), la crisis del modelo de familia, el desdibujarse la figura y el rol del esposo y padre, etc. Para iluminar esta situación Juan Pablo II vuelve a poner como modelo a San José en su relación con Jesús, María, la Iglesia, la vida y la actividad de los hombres en la Exhortación Apostólica “El Custodio del Redentor” en l990.
La fiesta litúrgica del 19 de marzo La fiesta litúrgica del 19 de marzo aparece mencionada en un martirologio de Rheinau, en el norte de Francia, hacia el año 800, con el nombre de “Ioseph sponsus Mariae”, José esposo de María. El canciller de Notre-Dame de Paría, Juan Gerson (+ 1420) pedía una fiesta de San José en el calendario romano y cita como antecedentes la que celebran los agustinos de Milán el 19 de marzo, y en varias iglesias de Alemania aunque no precisa las fechas de celebración. En Chartres, Francia, se celebraba una fiesta de los Desposorios (matrimonio) de María y José. Recién en 1479 el Papa Sixto IV aprobó la fiesta de San José el 19 de marzo en el Calendario Romano. El Calendario del Concilio de Trento (1568) registra la fiesta de “San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María”, tanto en el Breviario como en el Misal de S. Pío V. En 1621 el Papa Gregorio V declaró a ésta “fiesta de precepto” (hoy ya no lo es).
El Patrocinio de San José. A lo largo del tiempo la fe de la Iglesia buscó el Patrocinio de San José para:
Expresiones litúrgicas y devocionales de San José. En la liturgia de la Iglesia el tiempo de Adviento-Navidad nos acerca a San José que recibió “una misión particularmente importante: introducir legalmente a Jesús en la estirpe de David de la cual, según la promesa debía nacer el Mesías Salvador, y hacer de padre y protector para Él” Directorio de piedad popular y liturgia, nº 218. La solemnidad del 19 de marzo cae dentro del renovado tiempo de Cuaresma con los acentos bautismal-penitenciales y el recuerdo del Misterio Pascual de Jesús, donde S. José no es mencionado en los Evangelios ni en la Tradición, lo que dificulta la armonización entre la liturgia y la piedad popular con el “mes de San José” y la celebración queda aislada. Pastoralmente muchas comunidades que están bajo el patrocinio del santo realizan la novena y la fiesta patronal el 1º de mayo. Algunas expresiones devocionales son:
BAJO EL PATROCINIO DE SAN JOSÉ En Gualeguaychú: ▪ Parroquia-Catedral “San José” ▪ Monasterio de Carmelitas Descalzas “San José y Santa Teresa” ▪ Capilla “San José Obrero” ▪ Escuela Privada Nº 47 “San José”, nivel inicial, primario y medio.
En Concepción del Uruguay: ▪ Capilla “San José”.
En el Palacio San José: ▪ Capilla “San José”.
En Pronunciamiento: ▪ Capilla “San José”.
En San Justo: ▪ Capilla “San José”, en el cementerio. ▪ Instituto Agrotécnico “San José Obrero”
El la Colonia “3 de febrero”: ▪ Capilla “San José”.
En Rosario del Tala: ▪ Capilla “San José”.
En Basavilbaso: ▪ Parroquia “San José Obrero”
En Santa Anita: ▪ Colegio “San José”, nivel medio.
En Almada: ▪ Capilla “San José”.
En Gilbert: ▪ Parroquia “San José”
En Gualeguay: ▪ Parroquia “San José”. ▪ Dos comunidades de Religiosas de “San José” ▪ Hogar de Menores “San José”. ▪ Instituto “San José”, nivel medio y superior.
En Galarza: ▪ Parroquia “San José”
En Victoria: ▪ Capilla “San José”.
En Rincón de Nogoyá: ▪ Capilla “San José”.
En Los Cerros, Rincón de Nogoyá: ▪ Capilla “San José”.
En el Cerro Poblacional, Villa Paranacito: ▪ Capilla “San José”. En nuestra Diócesis bajo el Patrocinio de San José ▪ Parroquias: ( 4 ) en Gualeguaychú, Gualeguay, Galarza, Gilbert ▪ Capillas: ( 9 ) en Concepción del Uruguay, en el Palacio, Pronunciamiento, San Justo, Tala, Almada, Victoria, Rincón de Nogoyá, Villa Paranacito ▪ Monasterios: ( 1 ) Gualeguaychú. ▪ Religiosas: ( 2 ) Gualeguay ▪ Escuelas: ( 3 ) Gualeguaychú, Gualeguay, Santa Anita. ▪ Hogares: ( 1 ) Gualeguay.
San José Obrero ▪ Parroquias: ( 1 ) Basavilbaso. ▪ Capillas: ( 3 ) Gualeguaychú, Colonia “3 de febrero”, Los Cerros de Rincón de Nogoyá ▪ Escuelas: ( 1 ) San Justo
Congregación para el Culto Divino-la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre piedad popular y liturgia, Conferencia Episcopal Argentina, 2002,Buenos Aires, pag. 168-172. Sgarbossa, M.-Giovannini, L., Un santo para cada día, San Pablo, 1996, Bogotá, pag. 95-96 De Fiores, S., “José”, Nuevo Diccionario de Mariología, San Pablo, 1993, Madrid, pag. 988-1011. Martimort,
A. G., La Iglesia en oración, Herder, l987, Barcelona, pag. 1038 |
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