Guía para profundizar la "Novo Millennio Ineunte"

FICHA 2: El camino de la fe

"Los discípulos se alegraron de ver al Señor " (Jn 20,20).

Leer los puntos 19 y 20 de la NMI

En la ficha anterior se nos proponía leer el Evangelio cada día, contemplando el rostro del Señor, pero Juan Pablo II, en estos puntos nos dice:

A Jesús no se llega verdaderamente más que por la fe, a través de un camino cuyas etapas nos presenta el Evangelio en la bien conocida escena de Cesarea de Filipo (cf. Mt 16,13-20)

Tal vez sea el momento de mirar nuestra fe, para esto les proponemos algunos aspectos a tener en cuenta: 

  • Por la fe sometemos nuestra inteligencia y nuestra voluntad a Dios y a todo lo que Él nos ha dicho y revelado. 
  • La fe cristiana es mucho más que dar por verdadero una serie de enunciados abstractos que no se pueden demostrar, es confiar en Jesús y contar con Él. 
  • En este sentido, la fe no es ni un puro asentimiento intelectual, ni tampoco un puro sentimiento, sino que implica la entrega de todo nuestro ser a Aquél que es mayor que nosotros. 
  • La fe cristiana es un proyecto de vida que lo abarca todo y una actitud integral de la existencia, en la que el creyente se identifica con la actitud fundamental y más íntima de Jesús. 
  • La fe es cierta y firme, más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra de Dios que no puede engañarse. Pero, al mismo tiempo, es oscura porque las verdades que nos descubre hacen referencia al misterio de Dios y no son plenamente comprensibles por nuestra inteligencia humana. 
  • Por eso podemos experimentar dificultades y dudas, que, lejos de disminuir la certeza de nuestra fe, la purifican y la hacen crecer. Al experimentarlas el creyente recurre una y otra vez a la oración: "Creo, Señor, pero aumenta mi fe" (Mc 9,24) 
  • Tengamos en cuenta que la fe es un acto personal, pero no un acto "individual". La fe de la Iglesia precede a mi fe personal. Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. Todos recibimos la fe a través de otros: los padres, los educadores, la comunidad cristiana. Creemos por la Iglesia y en la Iglesia. 
  • Creemos para los demás hombres. Si Dios nos ha dado el don de la fe totalmente inmerecido, es para que lo transmitamos a los otros. Todo creyente es misionero, porque es enviado a proclamar y difundir la fe.

... a la contemplación plena del rostro del Señor no llegamos sólo con nuestras fuerzas, sino dejándonos guiar por la gracia. Sólo la experiencia del silencio y de la oración ofrece el horizonte adecuado en el que puede madurar y desarrollarse el conocimiento más auténtico, fiel y coherente, de aquel misterio ...

En esta semana revisemos en la oración nuestra fe en todos los aspectos señalados. Cada encuentro con los chicos debe ser una experiencia de fe, para nosotros y para todos los que están a nuestro cargo.

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