Entre Ríos - Argentina

 
 

 

 

       

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Encuentro Nacional de Obra de Familias de Schoenstatt"

Un grupo de nueve familias de Concepción del Uruguay participaron del "Encuentro Nacional de obra de Familias de Schoenstatt" que se realizó en Huerta Grande (Córdoba) del 9 al 11 de julio pasados.

Bajo el lema "Mi familia, nuestra patria" el encuentro reunió a más de 1200 personas en el marco del Bicentenario de la Patria y para celebrar el don de la vida y el regalo de tener una familia. La delegación diocesana estuvo conformada por 44 personas.

A lo largo de los tres días que duró el encuentro, los padres, adolescentes y jóvenes se capacitaron en charlas y talleres, mientras los niños participaron de juegos preparados por profesores de gimnasia especialmente para ellos.

Cada una de las jornadas cerró con la misa. La del viernes estuvo presidida por el padre Javier Arteaga, director del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en la Argentina; la del sábado, por monseñor Gustavo Help, obispo de Venado Tuerto y miembro de la Comisión de Apostolado Laico y Pastoral Familiar del Episcopado; y el domingo, por monseñor Carlos José Ñáñez, arzobispo de Còrdoba.

Durante el encuentro se buscó reforzar la vitalidad que tiene hoy la familia cristiana recostada en María, según el modelo de la Sagrada Familia, y cada familia selló un compromiso de “crecer en los valores y en el apostolado concreto que lleve hacia una recuperación de aquellos que, en definitiva, son fundamentales para la célula básica de la sociedad y para la sociedad en su conjunto”.

En la primera jornada hubo una charla titulada “Refundar la Patria nueva desde la familia, con pautas y valores que porta Schoenstatt”, luego de la cual se abordaron problemáticas de vivencia cotidiana en la vida argentina, en forma de talleres cuyos temas fueron: “La familia forjadora de líderes sociales”, “Educación en y para el amor”, “Cómo educar mejor a nuestros hijos”, “Los adolescentes hoy, un desafío a la paternidad”, “Consejeros matrimoniales, una tarea que urge”, “Medios de comunicación y nuevas tecnologías”, “Liderazgo y participación ciudadana”.

Entre otros, participó también -venido especialmente desde Chile- el padre Rafael Fernández, autor de varios libros sobre el padre Kentenich y su método de educación, que son de consulta permanente en el movimiento.

 

MI FAMILIA - NUESTRA PATRIA.

Mensaje del Encuentro de la Obra de Familia de Schoenstat.

En el año del Bicentenario de nuestra Patria, del 9 al 11 de julio, nos reunimos 1200 personas, para celebrar el don de la vida y el regalo de tener una familia. El Encuentro organizado por la Obra de Familias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, se desarrolló en Huerta Grande (Córdoba), bajo el lema "Mi Familia, nuestra Patria". Deseamos compartir esta vivencia.

En el transcurso del Encuentro fue creciendo la certeza de que el Evangelio se revela en la comunión de corazones, anhelos y tareas. Por eso la presencia de Dios - que no es un solitario- y de Jesús, que vivió en un hogar y construyó comunidad, se espeja en la familia.-

Nuestro fundador, el P. José Kentenich, definió a las familias "Fundamento y corona de la sociedad" y le entregó el legado de construir un nuevo órden social basado en la verdad, el amor y la justicia.

En medio de tantas incognitas sobre nuestra identidad, queremos mostrar el esplendor de la verdad sobre el matrimonio y la familia. Ella es el "santuario de la vida", donde la maternidad y la paternidad humanas se hacen santas, porque reflejan a Dios Padre y a nuestra Madre, María.-

Queremos vivir nuestra vocación de amor esponsalicio como proyección y servicio desinteresado a la vida ajena, especialmente a la de nuestros hijos. cada uno de ellos es un regalo de Dios que valoramos, acogemos y cuidamos en solidaridad, respeto y libertad. Queremos regalarles un hogar que los cobije, los haga seguros y anticipe el cielo.

Nuestras familias quieren ser una alternativa a la cultura individualista y a la fragilidad de los vínculos, a la acumulación vergonzosa de intereses y al hedonismo sin medida. Nuestra propuesta es compartir el pan de la hospitalidad y de la vida, la acogida a los excluidos, enfermos y leprosos del espíritu - entre los cuales nos contamos- y a quienes buscan a Dios a tientas en la noche. Donde no hay espacio para ellos porque no son tan importantes a los ojos del mundo, hay un hogar en nuestro corazón.-

Como familias nos sabemos misioneros del Reino. Los padres y madres de familia no somos dueños de la Palabra sino sus servidores. Esta misión no es individual sino conjunta y complementaria del marido y la mujer. El sacramento del matrimonio, que hemos renovado, nos regala fortaleza, nos devuelve el fuego del primer amor y nos incorpora a la victoria de la Pascua.-

Al finalizar este encuentro hemos pedido al Señor que envíe más operarios- matrimonios- que siembren en la Iglesia y en el mundo semillas de esperanza. Frente a la experiencia de nuestros límites, le pedimos a María que se acerque a su Hijo y le pida para nuestras familias, como en Caná, el vino fuerte y santo de la Alianza.-

Respetamos a aquellos que piensan diferente: el amor no se impone, se propone. No discriminamos sino afirmamos nuestras convicciones. Aceptar el mensaje de la familia es una oferta inconclusa del paraiso, pero siempre abierta a construirse por quienes guardan la promesa.-

Porque esta tarea es tan difícil y nos sabemos enviados como corderos en medios de lobos, recurrimos a María, y siguiendo la enseñanza del Fundador de schoenstatt la coronamos: "Madre y Reina de una Patria para todos". Tenemos la certeza que Ella tomará nuestra pequeñez e impotencia y por su poder de Reina nos enseñará a no claudicar.-

Asumimos el desafío de esta hora y nos comprometemos todos -hijos, hermanosa, padres y cónyuges- a ser pregoneros de la luz y del amor.

Huerta Grande, 9-11 de julio de 2010.-

 

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