Crónica de la misión del
Grupo Scout Ceferino Namuncurá
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Hemos vivido cinco días hermosos de misión en
nuestro impenetrable querido y junto a gente de los distintos parajes que nos
han hecho sentir como en nuestra propia casa. En estos días se mezclaron el
servicio, el ayudar al más necesitado, junto con el compartir, el disfrutar de
una charla a través de un mate, el caminar para visitar casas metidas en el
medio de un hermoso monte chaqueño que te envuelve con paisajes y árboles de
distintas formas y colores.
También hubo ejemplos como para
destacar. Como el de Mirta, una aborigen wichi que junto a algunas
de su comunidad, se vinieron en mula y en bicicleta más de 30
kilómetros solamente porque estábamos sus amigos los misioneros.
Junto a Mirta vino María, una niña wichi que disfrutó y paseó con
felicidad a su hermanito Antonio en un coche que le regalamos y
que estaba entra las tantas donaciones recibidas. O Diego, que
jugó largas horas con un autito.
En nuestra recorrida nos encontramos con
Débora, una niña de 9 años que no puede caminar. Ella nos regaló su
hermosa sonrisa en cada cosita recibida, demostrándonos que uno es
tan feliz con poco.
Don Víctor no se cansó de mostrarnos su
lugar y su casita, del cual nos dijo que esta enamorado y no lo
cambia por nada. Fue muy lindo escuchar: "no se imaginan lo feliz
que estoy porque ustedes están acá conmigo". No quiso que nos
fuéramos sin compartir unos ricos mates y una de sus tortas asadas.
Doña Quela vive monte adentro. También
nos dejó su ejemplo de cómo lucha día a día en ese lugar a pesar de
su enfermedad y de cómo también se esfuerza para que su hijita
estudie y para que sea alguien en la vida.
En la escuelita disfrutamos de tantos
amigos que se acercaron a charlar y a compartir la vida con
nosotros. También pudimos compartir nuestra fe a través de las
celebraciones de la Palabra del Señor. Los alumnos y chicos que se
cansaron de jugar y de cantar. También pudimos repartir todo lo que
Gualeguaychú nos donó, parte en el paraje Paso de la Cruz, otra
parte la llevamos al paraje Bajo Hondo donde Mariela, una misionera
que nos acompañó, se reencontró con su gente que hacía años no veía.
También dejamos en el paraje las
Hacheras y una parte en Miraflores. Gracias a Dios se repartió
todo.
Para nosotros como Grupo Scout y como
misioneros es una experiencia única y maravillosa de vivir y
compartir la vida con gente tan sencilla y faltante de cosas, pero
sobrada de cariño, amabilidad y respeto por aquellos que vamos a
sacarlos de la monotonía y alegrarles la vida en el monte chaqueño.
La despedida es una mezcla de
sensaciones encontradas. Por un lado la alegría de haber cumplido el
objetivo propuesto, y por otro lado de tristeza ya que uno se va
despidiendo y va viendo sus caras llenas de lagrima, dándote las
gracias por haber llegado a ese lugar. Uno sube al camión de vuelta
hacia Gualeguaychú con una frase dando vueltas en su corazón: NOS
VEMOS PAL AÑO........AMIGOS QUERIDOS.
Agradecemos a toda la gente de
Gualeguaychú, Colón, Urdinarraian , Basavilbaso y todos los lugares
que ayudaron a que esta misión al impenetrable haya sido una
realidad.
Grupo Scouts 0002 Ceferino Namuncurá