|
Gualeguaychú fue sede del
XV Encuentro Regional de Pastoral Penitenciaria del Litoral. |
Con el lema “… y eligió a
los que Él quiso…” los días 13 y 14 de octubre se realizó el XV
Encuentro Regional de Pastoral Penitenciaria del Litoral. Con más de 150
participantes de las distintas diócesis de Entre Ríos y Santa Fe, el
mismo convocó a agentes de pastoral, internos de unidades penales,
personal penitenciario y profesionales del ámbito de la justicia que
compartieron experiencias y analizaron el trabajo realizado en este
sector.
Durante los dos días de
encuentro se conversó a partir de las exposiciones realizadas por el P.
Ramón Galarza, de Concordia –en la tarde del sábado- y los
coordinadores de la pastoral nacional: P. Javier Ladrón de Guevara y
Elvira Baigorria de Córdoba –durante la mañana del domingo-.
Mons. Jorge Lozano acompañó
en la misa de apertura al obispo de San Nicolás, Mons. Héctor Cardelli,
quien es el delegado de la Conferencia Episcopal para la Pastoral
Penitenciaria. En el salón especialmente preparado en el Regimiento
local, Cardelli destacó en su homilía que “en nuestra sociedad se está
generando una animosidad en contra de los delitos. Estamos azotados por
la violencia, el robo, el asalto, estas prácticas que son disociadoras
de las relaciones que nos enfrentan y ponen en posturas difíciles de
conciliar”, por eso esta es una pastoral donde se encuentran tantos
sentimientos y situaciones que no nos resultan fácil conciliar, dijo.
También remarcó la gran
cantidad de jóvenes que hoy hay en los penales. “Chicos que han sido
primero ellos víctimas, que han sufrido tantas privaciones, del afecto
de los padres, el núcleo familiar, la comprensión afectiva de la
sociedad, y entonces han buscado caminos que la sociedad no salió al
paso de esas situaciones y han caído en la delincuencia y han caído en
las cárceles. Y entonces nos encontramos con víctimas y victimarios en
las mismas personas que vamos a ver y que queremos evangelizar.”, agregó
Cardelli.
Luego consideró que, por
eso, en este momento existe una maravillosa oportunidad como
evangelizadores de encontrar jóvenes que todavía no han cerrado su
opción en la vida, que quieren cambiar, que sienten la necesidad de
cambio. “Entonces nuestra pastoral en los penales tiene que ser cada vez
más delicada, estudiada, rezada y preparada porque no nos valdría
demasiado entretenerlos. Ni tampoco nos valdría demasiado abarcar el
ámbito de lo que inmediatamente les preocupa como las necesidades
básicas o materiales porque creo que lo que estamos llamados a llevar es
la propuesta del hombre nuevo.” Para Cardelli hay que “buscar y
proponer la conversión, el cambio de vida, el encuentro con Jesús para
que a partir de El logren superar la dificultad.”
En referencia al documento
de Aparecida, el obispo de San Nicolás dijo que ha que “crear la
conciencia de que nosotros somos discípulos de Jesús si queremos ser
misioneros. Tenemos que pasar por ese discipulado que es escuchar al
Señor, saber qué es lo que Él quiere, qué nos propone, qué es lo que Él
dice, para qué nos envía, cuál es el sentido de nuestra misión pastoral
en los penales y luego misionar. Misionar llevándolo a Jesucristo que
nos libera de todos los males y nos hace libres aún estando presos, como
nos sana aún estando enfermos, como nos enriquece aún siendo pobres. Y
ese Jesús que es el sentido de nuestra vida será el que vaya a iluminar
la conciencia de nuestros hermanos y la de nosotros para hacernos
conscientes de que somos instrumentos del Señor y que él nos eligió para
eso. Que tenemos una vocación específica, puntual, que tenemos una
misión muy grande aún en un trabajo muy especializado, de mayor
acompañamiento con aquellos hermanos que están más necesitados y
queriendo encontrar el camino.”
Por su parte, Mons. Lozano,
al dar la bienvenida a los participantes del Encuentro, dijo que “la
opción por los pobres se constata por el tiempo que les dedicamos” y
refiriéndose a los presentes les dijo: “que bueno que especialmente
ustedes se dedican a eso, a dedicarles tiempo y el corazón para
escucharlos y cómo es necesario para poder acompañar.”
El obispo de Gualeguaychú también comentó
que desde su experiencia en el trabajo en las cárceles “siempre me ha
parecido muy bueno tener estos espacios de compartir porque estamos en
situaciones de tocar experiencias muy profundas que nos hacen abismarnos
en el misterio de la persona humana. No alcanzamos a poder resolver en
el corazón esta tensión de los sentimientos diversos de tantas
situaciones. Y sólo como Iglesia, como comunidad, es que podemos
compartir nuestras dudas, nuestras experiencias, nuestros fracasos,
alegrías y esperanzas.”
Fotos (haga clic
sobre cada foto para ampliar)





VOLVER
A LA PÁGINA PRINCIPAL |