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"Nos merecemos el
encuentro fraterno en la verdad y la justicia"
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Mons Jorge Lozano
presidió el pasado sábado 6 de junio una misa en la Capilla Santa
María Goretti de Gualeguaychú. Durante la misma, en la que se oró
por la situación del país, el obispo de Gualeguaychú abogó para que
sintamos "la tierra como la casa común y no tanto como una fuente de
recursos y de riquezas"
"Gracias a Dios muchas
voces se alzan pidiendo y hasta gritando por el diálogo; por el
encuentro", dijo Lozano, agregando que "diversos sectores y actores
de la vida nacional, nos merecemos el encuentro fraterno en la
verdad y en la justicia." " Sabemos que quienes tenemos y tienen
mayor responsabilidad institucional, mayores esfuerzos también han
de hacer para que el diálogo y el encuentro sea posible. No podemos
ahorrar esfuerzos en este camino, tenemos que dar pasos que nos
lleven a encontrarnos, a dialogar, a compartir."
Luego pidió a Dios "que
ilumine las mentes y que mueva los corazones". Que ponga luz en las
mentes para que con inteligencia podamos buscar alternativas
superadoras. No es propio de la mirada que tenemos sobre la
condición humana claudicar en la búsqueda de la verdad y la
justicia. Nunca Dios nos pone en un callejón sin salida, nunca
estamos ante situaciones ante las que digamos “nada se puede hacer”,
siempre podemos hacer algo. Entonces le pedimos al Señor que ilumine
las mentes para buscar soluciones alternativas; y que mueva los
corazones en el deseo del diálogo. Debemos movemos interiormente en
la voluntad y el deseo del encuentro, en la valoración del otro y de
los otros, como persona, como seres humanos, como hermanos; sin
voluntad tampoco podemos encontrar caminos de dialogo."
El obispo de
Gualeguaychú consideró que "vivimos en una tierra que es muy rica,
no sólo por los recursos; sino por nosotros, por quienes la
habitamos". Recordó después una expresión del Papa Benedicto XVI en
el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz: “Tenemos que sentir la
tierra como nuestra casa común” no tanto como una fuente de recursos
y de riquezas."
"Esta nuestra casa, aquí
vivimos; y si aquí vivimos es porque somos una familia y queremos
vivir como hermanos. El diálogo lo que hace es ayudarnos justamente
a que como hermanos podamos encontrarnos y construir juntos un
futuro mejor, y un presente mejor." reflexionó Lozano.
Texto completo de la
homilía:
Jesús fue a la casa de Mateo y compartió la
mesa con sus familiares y amigos Algunos murmuran de esto y le dicen a
los discípulos: “¿Porque el Maestro de ustedes se junta con esta gente?,
¿no sabe quiénes son?, o sabiendo quienes son ¿no le importa quedar
contaminado o contagiado?”. Y Jesús que escucha estos comentarios toma
la iniciativa y les dice: “Yo no vine a llamar a los justos sino a los
pecadores y justamente por eso es que estoy aquí”.
El amor de Dios, el amor de Jesús es un amor
universal, un amor que abraza a todos. Por eso nosotros nos acercamos
con confianza a Dios; porque Él se acerca a toda situación, a todo
hombre, a toda mujer, a nosotros en todo momento de nuestra vida.
Y en otro pasaje del Evangelio Jesús enseña
que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos, llover sobre justos e
injustos”. El Señor nos mira y siempre encuentra motivo para alegrarse
en nuestro corazón, para mirarnos y amarnos.
Por eso buena parte de nuestra oración es
dejarnos mirar por Dios. Ponernos delante de Él y pedirle que nos mire.
Y así como miró a Mateo y de un hombre despreciable y traidor, hizo un
hombre bueno, un apóstol y alguien que llego a entregar su vida por los
demás le pedimos al Señor que también haga eso con nosotros, que nos
ayude a convertirnos a cambiar nuestro corazón.
Y que bueno que este pasaje evangélico lo
estemos leyendo en dos ocasiones importantes.: por un lado la Colecta de
CARITAS. Porque en la mesa de Dios nadie queda afuera, pero en la mesa
de los bienes de la tierra muchos hermanos nuestros si.
Nuestro país produce alimentos para el doble
o el triple de la cantidad de habitantes que somos. Que muchos hermanos
nuestros estén con hambre y desnutrición es una injusticia muy seria,
que nos duele. Por eso el lema de la campaña: “La desigualdad nos
duele”. Porque en una tierra donde la mayoría somos bautizados, nos
miramos como hermanos y Dios nos mira también a nosotros como a sus
hijos. La injusticia es algo que nos contradice seriamente en la fe, es
una grave incoherencia queremos pedirle al Señor nos ayude a tener sobre
toda nuestra Patria la misma mirada que Él tiene, reconocernos como
hermanos y dar pasos hacia un estilo de vida más cristiano y más humano.
Gracias a Dios muchas voces se alzan
pidiendo y hasta gritando por el diálogo; por el encuentro. Diversos
sectores y actores de la vida nacional, nos merecemos el encuentro
fraterno en la verdad y en la justicia. Y ese es el otro motivo que nos
reúne en esta tarde y que hace que juntos recemos y pidamos a Dios por
el diálogo. Sabemos que quienes tenemos y tienen mayor responsabilidad
institucional, mayores esfuerzos también han de hacer para que el
diálogo y el encuentro sea posible. No podemos ahorrar esfuerzos en este
camino, tenemos que dar pasos que nos lleven a encontrarnos, a dialogar,
a compartir.
Por eso pedimos a Dios que ilumine las
mentes y que mueva los corazones. Que ponga luz en las mentes para que
con inteligencia podamos buscar alternativas superadoras. No es propio
de la mirada que tenemos sobre la condición humana claudicar en la
búsqueda de la verdad y la justicia. Nunca Dios nos pone en un callejón
sin salida, nunca estamos ante situaciones ante las que digamos “nada se
puede hacer”, siempre podemos hacer algo. Entonces le pedimos al Señor
que ilumine las mentes para buscar soluciones alternativas; y que mueva
los corazones en el deseo del diálogo. Debemos movemos interiormente en
la voluntad y el deseo del encuentro, en la valoración del otro y de los
otros, como persona, como seres humanos, como hermanos; sin voluntad
tampoco podemos encontrar caminos de dialogo.
Vivimos en una tierra que es muy rica, no
sólo por los recursos; sino por nosotros, por quienes la habitamos. Una
expresión del Papa Benedicto XVI en el mensaje para la Jornada Mundial
de la Paz en Enero de este año decía: “Tenemos que sentir la tierra como
nuestra casa común” no tanto como una fuente de recursos y de riquezas.
Esta nuestra casa, aquí vivimos; y si aquí vivimos es porque somos una
familia y queremos vivir como hermanos. El diálogo lo que hace es
ayudarnos justamente a que como hermanos podamos encontrarnos y
construir juntos un futuro mejor, y un presente mejor.
Pidamos al Señor que hoy nos ayude y nos
escuche en estas dos intenciones que ponemos en el altar. Abramos
nuestro corazón para que El también nos mire a nosotros. Asi como miró
el corazón de Mateo y descubrió en él una grandeza de la cual Mateo ni
siquiera había soñado; que también nos mire a nosotros y nos haga caer
en la cuenta de las grandezas que Jesús sueña para cada uno de nosotros
para nuestras familias y para toda nuestra Patria.
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