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Documentos
y declaraciones del Episcopado Argentino
BIEN COMÚN Y DIÁLOGO
Documento del
Episcopado dado en en el marco de la 92ª Asamblea Plenaria (Pilar,
10 de noviembre de 2006)
Con ocasión de nuestra
Asamblea Plenaria los Obispos nos dirigimos a los fieles cristianos
y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con el deseo de
compartir algunas reflexiones que nos ayuden a fortalecer nuestra
esperanza y a recorrer todos juntos, gobernantes y ciudadanos, el
camino de la construcción del Bien Común, ámbito necesario para el
desarrollo de la dignidad de la persona humana y fundamento de la
equidad en el crecimiento de la sociedad.
El Bien Común es el
conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a cada
uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia
perfección. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos
recuerda que el Bien Común no consiste en la simple suma de los
bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, y que la
persona sola no puede encontrar realización en sí misma,
prescindiendo de su ser «con» y «para» los demás. Por ello se hace
necesario un amplio y sincero diálogo de toda la sociedad.
El diálogo es el gran
instrumento de construcción y consolidación de la democracia. Los
cristianos encontramos su fundamento en la Encarnación del Hijo de
Dios que tomó, Él mismo, la iniciativa de hacerse como nosotros para
venir a salvarnos. El compromiso de la Iglesia con el diálogo nace
de la fe en Jesucristo y en la verdad del Evangelio. Esto nos obliga
a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia.
Disposición que nos compromete en primer lugar a nosotros mismos
como testigos de la fe que predicamos.
Fortaleciendo el diálogo
podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra
sociedad y nos dispondremos a encontrar los consensos necesarios que
nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y crecer en la amistad
social.
Este camino, unido a un
verdadero espíritu de reconciliación que nace de la verdad, se
afirma en la justicia y se plenifica en el amor, es el que nos
permitirá consolidar las instituciones de la Nación.
A pesar de los logros
que, con el esfuerzo de muchos argentinos, hemos obtenido en estos
últimos años, los niveles de pobreza, exclusión social e inequidad
son todavía altos. Por lo tanto, es necesario que, viviendo con más
austeridad nos preocupemos mucho más de los pobres y nos
comprometamos con espíritu solidario a acrecentar la riqueza del
país y a distribuirla con mayor equidad.
En el marco pastoral de
nuestra Asamblea los invitamos a ejercer un mayor protagonismo en la
construcción de la sociedad civil, que nos permita convertirnos en
activos ciudadanos y asumir nuestra personal responsabilidad en la
concreción de ese conjunto de condiciones que llamamos “Bien Común”.
Renovamos nuestra
vocación de servicio a nuestros hermanos y al bien del país que
encomendamos a la Virgen de Luján que siempre nos acompañó a lo
largo de nuestra historia.
92ª Asamblea Plenaria
Pilar, 10 de noviembre
de 2006
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